Escritorio con un portátil y una carta impresa mientras se prepara una candidatura de empleo
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Cómo hacer una carta de presentación: guía práctica 2026

25 min de lectura 6.287 palabras

Equipo editorial de Ofizio — Contenido divulgativo elaborado por el equipo editorial de Ofizio. No constituye asesoramiento jurídico: para tu caso concreto, consulta a un abogado colegiado o a un graduado social.

Ofizio INFOGRAFIA Cómo hacer una carta de presentación Estructura, adaptación a la oferta y plantilla PUNTOS CLAVE 1 Para qué sirve hoy y cuándo no hace falta 2 La estructura real, sección por sección 3 Cómo adaptarla a cada oferta que respondes 4 Plantilla en texto lista para copiar 5 Qué NO poner en la carta 6 Cribado automático (ATS) y repaso final Ofizio - Actualizado 2026-08-14
Infografia: resumen visual del articulo

Respuesta rápida: para hacer una carta de presentación, escribe entre 250 y 400 palabras en cuatro bloques: quién eres y a qué puesto optas, qué dos o tres requisitos del anuncio cubres con hechos concretos, qué aportarías en los primeros meses y un cierre con tu disponibilidad. Léete la descripción del puesto antes de escribir una sola línea, usa su mismo vocabulario, no repitas el currículo y envíala en PDF (o en el cuerpo del correo si escribes directamente a la empresa). Una carta adaptada a la oferta y una carta genérica se distinguen en la primera frase.

Para qué sirve hoy una carta de presentación (y cuándo no hace falta)

La carta de presentación responde a una pregunta que el currículo no contesta: por qué escribes tú, a esta empresa, para este puesto y ahora. El currículo enumera hechos ordenados por fechas. La carta los interpreta y los conecta con lo que la empresa dice necesitar. Esa es toda su función. Cuando cumple otra cosa (repetir el CV en prosa, contar tu vida, adornar) deja de aportar y se convierte en un trámite que nadie lee.

Conviene ser honesto con lo que puedes esperar de ella. En un proceso con cientos de candidaturas, la carta no compensa un perfil que no encaja con los requisitos técnicos. Lo que sí hace, y lo hace bien, es desempatar entre perfiles parecidos, explicar una trayectoria que no se entiende sola (un cambio de sector, un parón, una vuelta al mercado laboral) y demostrar que te has leído la oferta. Ese último punto, por trivial que parezca, ya te coloca por delante de buena parte de las candidaturas.

Cuándo sí merece la pena escribirla

  • La oferta la pide de forma expresa. Si el anuncio dice «adjunta una breve carta de motivación» y no la mandas, has fallado la primera instrucción del proceso. Es motivo de descarte directo en muchas empresas.
  • Escribes por correo a una dirección de la empresa. Ahí la carta es el propio cuerpo del mensaje. Sin ella solo estás enviando un adjunto mudo.
  • Autocandidatura. No hay oferta, así que no hay nada que explique qué buscas. La carta es lo único que da sentido al envío.
  • Tu trayectoria necesita una frase de contexto. Cambio de sector, vuelta tras un tiempo fuera, traslado de ciudad, reconversión profesional. Mejor explicarlo tú en una línea que dejar que lo interprete quien criba.
  • Procesos pequeños o de empresa mediana. Cuanto menos industrializada esté la selección, más probable es que alguien lea la carta entera.

Cuándo puedes ahorrártela

No todo proceso la necesita, y forzarla resta tiempo que rinde más en otro sitio. Puedes prescindir de ella cuando el portal de empleo no ofrece ningún campo para adjuntarla ni escribirla y la candidatura se resuelve con el currículo y un formulario de preguntas filtro. También cuando la oferta pide de forma explícita que no se envíe (pasa en procesos con criba ciega, donde quieren evaluar solo datos comparables). Y en candidaturas por plataformas de mensajería instantánea donde el reclutador espera dos líneas y un CV, no un documento formal.

Una carta genérica reenviada a treinta ofertas rinde menos que tres cartas escritas a mano para tres ofertas que de verdad encajan contigo. El tiempo que dedicas a personalizar sale de recortar el número de envíos, no de añadir horas.

La carta no es una carta de motivación, ni un modelo rellenado

Se usan como sinónimos y no lo son del todo. La carta de presentación acompaña una candidatura laboral y habla de encaje profesional. La carta de motivación es más habitual en el ámbito académico, en becas y en programas de movilidad, y pone el foco en el porqué personal y en el proyecto. Si te interesa esa variante, tenemos una guía aparte sobre cómo redactar una carta de motivación.

Tampoco confundas escribir una carta con rellenar un modelo. Un modelo te da el esqueleto y el formato; el contenido que hace que funcione lo pones tú. Si lo que buscas es el esqueleto ya montado, tienes ejemplos en nuestra guía de modelos de carta de presentación. Esta página se ocupa de lo otro: del método para escribirla.

La estructura real, sección por sección

Una carta que funciona tiene siempre las mismas piezas, y cada una responde a una pregunta concreta de quien lee. Si una sección no responde a su pregunta, sobra.

1. Encabezado: tus datos de contacto, y solo esos

Arriba, tu nombre y apellidos, teléfono, correo electrónico y la ciudad o zona donde estás disponible. Añade el enlace a tu perfil profesional o a tu portafolio si aportan algo al puesto. Nada más. El correo debe ser uno serio, con tu nombre; los alias de la adolescencia siguen apareciendo y siguen restando. Y comprueba que el número de teléfono está bien escrito: hay candidaturas que se pierden por un dígito.

2. A quién va dirigida

Busca el nombre de la persona que gestiona el proceso. A veces está en el propio anuncio, a veces en la página de la empresa o en su perfil corporativo en redes profesionales. Si lo encuentras, úsalo tal cual: Estimada [Nombre Apellido]. Si no lo encuentras, no lo inventes ni juegues a adivinar: escribe Estimado equipo de selección de [Empresa]. Evita el «A quien corresponda», que anuncia desde la primera línea que la carta es una circular.

3. Apertura: por qué escribes, en dos frases

Los primeros renglones deciden si se sigue leyendo. Di el puesto exacto tal como aparece en el anuncio, dónde lo has visto y qué te hace candidato en una frase. Sin rodeos y sin preámbulos poéticos.

Una apertura que funciona suena así (ejemplo ilustrativo): «Escribo para optar a la vacante de [puesto] publicada en [portal/web]. Llevo [X] años trabajando en [ámbito] y en mi última etapa me ocupé de [tarea que aparece en el anuncio], que es el núcleo de lo que describís en la oferta.» Es directa, nombra el puesto y ya enlaza con un requisito.

4. Encaje con la oferta: dos o tres requisitos, con hechos

Este es el cuerpo de la carta y donde se gana o se pierde. Coge la descripción del puesto, elige los dos o tres requisitos que de verdad cubres y demuéstralos con hechos verificables: qué hiciste, con qué herramientas, en qué contexto y con qué resultado. Nada de adjetivos sueltos. «Soy una persona organizada» no dice nada; «gestionaba el calendario de entregas de cuatro obras simultáneas con una hoja de cálculo compartida y un parte semanal» sí.

Si puedes cuantificar algo tuyo (número de clientes atendidos, presupuestos gestionados, plazos, volumen de piezas, tamaño del equipo), hazlo con cifras que puedas defender en una entrevista. Nunca infles un dato: la conversación posterior lo desmonta en treinta segundos.

5. Qué aportarías: mira hacia delante

Un párrafo corto sobre lo que harías en el puesto, no sobre lo que ya hiciste. Aquí se nota si has entendido el problema que la empresa quiere resolver con esta contratación. Basta una idea concreta y prudente: qué crees que necesita ese puesto en sus primeros meses y qué sabes hacer tú al respecto. Evita prometer resultados que no puedes conocer desde fuera.

6. Cierre y llamada a la acción

Cierra agradeciendo el tiempo, indicando tu disponibilidad para una entrevista y dejando claro cómo contactarte. Una fórmula sobria funciona mejor que una efusiva. Y una despedida estándar: Un cordial saludo, tu nombre completo debajo. Si la carta va en PDF, la firma escaneada no aporta nada; con el nombre mecanografiado basta.

Cómo adaptarla leyendo la descripción del puesto

Mandar la misma carta a todas las ofertas es el atajo que más candidaturas hunde. Y la solución no es reescribirla entera cada vez: es reescribir el 30 % que cambia. Con un método fijo se hace en diez minutos.

Paso 1: subraya el anuncio

Copia la descripción del puesto en un documento y marca tres cosas con colores distintos: los requisitos obligatorios, los deseables y las tareas del día a día. Casi todos los anuncios mezclan estos tres bloques sin distinguirlos, y separarlos te dice de un vistazo dónde tienes que demostrar solvencia y dónde puedes limitarte a mencionar que lo has tocado.

Paso 2: quédate con el vocabulario de la empresa

Si el anuncio dice «atención a cliente final», no escribas «trato con usuarios». Si habla de «obra residencial», no lo llames «vivienda». No es un truco para engañar a un buscador: es que quien criba compara tu carta con el anuncio que él mismo redactó, y las coincidencias literales le ahorran el trabajo de traducir. Repite los términos del anuncio de forma natural, sin amontonarlos.

Paso 3: elige tres pruebas de tu historial

Para cada uno de los dos o tres requisitos que has elegido, busca en tu trayectoria una situación real que lo demuestre. Un formato que funciona: situación → qué hiciste tú → con qué medios → qué salió. Una frase por prueba. Si te sale un párrafo, has escrito de más.

Paso 4: revisa qué NO vas a decir

Lo que decides omitir importa tanto como lo que incluyes. Si un requisito no lo cumples, no lo menciones para justificarte: dedicar tres líneas a explicar por qué no tienes ese certificado convierte esa carencia en el tema de la carta. Concéntrate en lo que sí encaja.

Un sistema para no reescribirla desde cero cada vez

Monta un documento maestro con cuatro o cinco párrafos de encaje ya redactados, uno por cada tipo de puesto al que sueles optar, más un banco de seis u ocho pruebas concretas de tu trayectoria. Al responder a una oferta solo tienes que elegir el párrafo que toca, insertar las dos pruebas que casan con el anuncio y cambiar destinatario, empresa y nombre del puesto. Guarda cada carta enviada con el nombre de la empresa y la fecha: cuando te llamen a las tres semanas sabrás qué les dijiste.

La prueba del algodón: tapa el nombre de la empresa en tu carta. Si el texto sigue valiendo para cualquier otra oferta, no has personalizado nada, solo has cambiado la cabecera.

Qué mirar de la empresa antes de escribir

Con quince minutos basta. Revisa su web (a qué se dedica de verdad, no lo que dice el eslogan), su sección de empleo si la tiene, sus últimas publicaciones y, si es una empresa con presencia física, cómo describe sus servicios. Busca un dato concreto que puedas mencionar sin adular: una línea de negocio que has visto crecer, un tipo de proyecto que te interesa, un mercado en el que has trabajado. Una frase basta. Diez frases de elogio son contraproducentes.

Qué NO poner en la carta

Buena parte del trabajo consiste en quitar. Estos son los contenidos que restan de forma sistemática.

Repetir el currículo en prosa

El error más extendido. Si la carta enumera tus empleos por orden cronológico, estás gastando una página en duplicar información que ya está en otro documento. La carta selecciona e interpreta: coge dos o tres hechos del CV, los que importan para este puesto, y explica qué significan. El resto se queda en el currículo.

Tópicos vacíos

«Persona proactiva, dinámica y con don de gentes», «capacidad de trabajo en equipo y bajo presión», «gran motivación por seguir creciendo». Son frases que aparecen en tantas cartas que ya no transmiten nada, y que además nadie puede verificar. Cámbialas por lo que las sostiene: en vez de «trabajo bien bajo presión», cuenta que llevabas el turno de cierre de un local con veinte mesas y dos personas. El hecho hace el trabajo del adjetivo.

Datos personales que no vienen a cuento

Edad, fecha de nacimiento, estado civil, número de hijos, nacionalidad, fotografía, DNI o dirección postal completa no aportan información sobre tu encaje con el puesto, y sí pueden alimentar sesgos en la criba, conscientes o no. Cuantos menos datos irrelevantes des, más se juzga tu candidatura por lo que has hecho. Con nombre, teléfono, correo y zona de disponibilidad tienes cubierto todo lo que hace falta para llamarte.

La fotografía merece un apunte propio: en España sigue siendo costumbre incluirla en el currículo, pero no es obligatoria ni te resta no ponerla, y en la carta no pinta nada. Si el anuncio la pide de forma expresa, decides tú.

Otros contenidos que sobran

  • Explicaciones sobre lo que no cumples. No abras tú la conversación sobre tus carencias.
  • Motivos de salida del empleo anterior. Si hace falta, se habla en la entrevista, con matices que una carta no admite.
  • Referencias a la situación personal. Necesidad económica, hipoteca, cargas familiares. Da igual lo real que sea: la carta habla de encaje profesional.
  • Expectativas salariales, salvo que la oferta las pida.
  • Adulación a la empresa. «Vuestra prestigiosa compañía, líder indiscutible del sector» resta credibilidad a todo lo que venga detrás.
  • Frases hechas de plantilla sin editar. El clásico corchete sin rellenar, o el nombre de la empresa anterior olvidado en el texto. Descarte inmediato.

Lo que sí conviene incluir aunque cueste

Si tienes un hueco largo en la trayectoria o vienes de otro sector, una sola frase neutra y en positivo evita que quien lee se invente la explicación. «Tras un periodo dedicado a [formación / cuidados familiares / un proyecto propio], busco reincorporarme a [sector]» cierra el tema sin dramatizarlo. Ni una línea más.

Autocandidatura, cambio de sector y primer empleo

El método no cambia, pero el peso de cada párrafo sí. Estas son las tres variantes que más dudas generan, más la de toda la vida: responder a una oferta publicada.

SituaciónQué va en la aperturaDónde está el pesoLongitud recomendada
Respuesta a una ofertaPuesto exacto, dónde has visto el anuncio y referencia si la tieneEncaje con dos o tres requisitos del anuncio, con hechos250-350 palabras
AutocandidaturaQué tipo de puesto buscas y por qué esa empresa en concretoQué problema suyo sabes resolver; qué has visto de su actividad200-300 palabras
Cambio de sectorPuesto + una frase que nombre el cambio en positivoCompetencias transferibles traducidas al nuevo sector300-400 palabras
Primer empleoFormación recién terminada y puesto al que optasPrácticas, proyectos, trabajo de fin de estudios, voluntariado220-320 palabras

Las horquillas son orientaciones de redacción basadas en el espacio de una página, no en ninguna norma ni estudio.

Autocandidatura: cuando no hay oferta

Escribes a una empresa que no ha publicado nada. Aquí la carta lo es todo, porque nadie ha definido el puesto por ti. Tienes que hacerlo tú, y con precisión: «me interesa cualquier vacante» equivale a no pedir nada. Nombra el tipo de puesto y la función.

El segundo párrafo tiene que justificar por qué esa empresa y no otra. Necesitas un motivo real: has trabajado con sus productos, conoces su mercado, has visto que abren una delegación, te consta que trabajan con un tipo de cliente que dominas. Sin ese motivo, la autocandidatura se lee como un envío masivo, que es exactamente lo que suele ser.

Cierra con una propuesta concreta y de bajo compromiso: pedir que guarden tu candidatura para futuros procesos, ofrecer una conversación breve, indicar tu disponibilidad. Y si no hay respuesta, un único correo de seguimiento a los diez o quince días. Uno, no tres.

Cambio de sector: traduce, no te justifiques

El error habitual es escribir una carta disculpándose por venir de otro sitio. Dale la vuelta: el cambio se menciona una vez, en positivo y sin dramatismo, y el resto del texto se dedica a traducir tu experiencia al idioma del sector de destino.

Traducir significa esto: si vienes de hostelería y vas a atención al cliente, «llevaba la sala en el turno de mayor afluencia» se convierte en gestión de picos de demanda, priorización y resolución de incidencias en el momento. Si vienes de comercio y vas a logística, el control de existencias de tienda es gestión de inventario. La competencia es la misma; lo que cambia es el nombre que le da cada sector. Haz esa traducción tú, en la carta, porque quien criba no siempre la hará por ti.

Añade una prueba de que el cambio va en serio: formación cursada, certificado obtenido, proyecto propio, colaboración puntual. Una sola, la más sólida. Y explica el motivo del cambio en una frase orientada al futuro («quiero dedicarme a X porque es lo que más me interesaba de mi trabajo anterior»), nunca en negativo respecto al sector que dejas.

Primer empleo: material tienes más del que crees

Sin experiencia laboral remunerada, la carta se apoya en lo que sí has hecho. Y hay más de lo que parece: prácticas curriculares, trabajo de fin de grado o de ciclo, proyectos de asignatura con entregables reales, voluntariado, actividades de asociación, competiciones, trabajos de verano aunque fueran de otra cosa, gestión de un equipo deportivo. Todo eso tiene tareas, herramientas y resultados.

Descríbelo igual que describirías un empleo: qué hiciste, con qué, en cuánto tiempo, con quién y qué salió. «En el proyecto final diseñé el plan de mantenimiento de una instalación de [tipo], calculando periodicidades y coste anual, con [herramienta]» dice mucho más que «tengo formación en mantenimiento».

Dos avisos. Primero: no pidas disculpas por la falta de experiencia ni la menciones. Quien lee ya ha visto tu CV y sabe en qué punto estás; recordárselo solo resta. Segundo: no adornes. Convertir unas prácticas de tres meses en «amplia experiencia» se detecta en la entrevista y quema la candidatura. Si te interesa cómo montar el currículo que acompaña a esta carta, tienes una guía sobre plantillas de currículum vítae moderno.

En una primera candidatura, la carta compite en igualdad con las demás. Todos los que optan a ese puesto tienen poca experiencia; lo que os diferencia es quién ha entendido la oferta y quién ha copiado un modelo de internet sin tocarlo.

La carta en el correo, el adjunto y el formulario del portal

Una carta magnífica enviada por el canal equivocado no la lee nadie. El soporte cambia la extensión, el tono y hasta la estructura del texto, así que decide primero por dónde envías y luego escribe.

CanalCómo se envíaExtensiónQué vigilar
Correo directo a la empresaTexto en el cuerpo del mensaje; CV en PDF adjunto120-200 palabrasEl asunto; que se lea bien en móvil; párrafos de dos o tres líneas
Correo con carta formal requeridaResumen breve en el cuerpo + carta completa en PDF adjunto250-400 palabras el PDFNo repetir literalmente cuerpo y adjunto; nombrar bien el fichero
Portal con campo de adjuntoPDF en el campo indicado250-400 palabrasPeso máximo del fichero y formatos admitidos
Portal con un único campo de textoTexto plano pegado en la caja150-250 palabrasQue no se pierda el formato; límite de caracteres; sin viñetas raras
Sin campo para la cartaNo se envíaTrasladar el mensaje al resumen del perfil o a la primera línea del CV

Cuando escribes por correo: el cuerpo manda

Si envías la candidatura por correo electrónico, escribe siempre el texto en el cuerpo del mensaje. Buena parte de los correos se revisan desde el móvil, entre otras tareas, y un mensaje que solo dice «adjunto mi CV y mi carta» obliga a abrir dos ficheros para saber quién eres. Muchos no se abren.

El asunto tiene que identificar la candidatura sin ambigüedad: Candidatura [puesto] – [tu nombre] – ref. [número si la hay]. Nada de «Solicitud de empleo» a secas ni de asuntos vacíos. Si el anuncio indica un formato de asunto concreto, cópialo exactamente: es la primera instrucción que estás cumpliendo o incumpliendo.

En el cuerpo, párrafos de dos o tres líneas, sin sangrías ni tipografías de colores, y con una despedida normal. Los correos con firma corporativa ajena, imágenes incrustadas o fondos de color se leen peor y a veces caen en la carpeta de no deseados.

Cuándo adjuntar además el PDF

Adjunta la carta como documento cuando la oferta lo pida de forma expresa, cuando el proceso sea formal (administración pública, procesos con documentación reglada, candidaturas a puestos de dirección) o cuando el contenido no quepa en un cuerpo de correo razonable. En ese caso, el cuerpo del mensaje no debe repetir el adjunto palabra por palabra: haz un resumen de tres o cuatro líneas y remite al documento.

El formulario que solo deja un campo de texto

Es la situación más incómoda y cada vez más frecuente. El portal ofrece una caja de texto, a veces con límite de caracteres, sin negritas ni saltos de línea fiables. Qué hacer:

  • Escribe primero en un editor de texto plano (el bloc de notas, no el procesador de textos). Así evitas que se cuelen comillas tipográficas, viñetas o guiones que el formulario convierte en caracteres extraños.
  • Renuncia al encabezado formal. No hace falta poner tus datos de contacto: el formulario ya los tiene en sus campos. Entra directo al asunto.
  • Ve al grano en la primera línea. Puesto y encaje. Si hay límite de caracteres, lo que se corta es el final, así que lo importante va delante.
  • Separa con líneas en blanco, no con viñetas. Si el campo respeta los saltos, ganas legibilidad; si no, el texto sigue siendo legible de corrido.
  • Comprueba el resultado antes de enviar. Muchos portales muestran una vista previa de la candidatura. Míralas: ahí se ven los caracteres rotos.

Y si el portal no tiene ningún hueco para la carta, no fuerces la máquina metiéndola en un campo que no es el suyo. Lo que harías con ella (explicar tu encaje en dos frases) trasládalo al resumen o extracto del perfil, que sí se lee.

Formato, extensión y nombre del fichero

Extensión y aspecto

Una página, nunca más. En palabras, entre 250 y 400 para una carta completa; entre 120 y 200 si va en el cuerpo de un correo. Tres o cuatro párrafos, con blancos entre ellos y márgenes generosos: una página apelmazada de margen a margen se lee peor que media página aireada.

Tipografía legible y de cuerpo normal (11 o 12 puntos), la misma que uses en el currículo para que ambos documentos se vean como un conjunto. Alineación a la izquierda; el texto justificado abre huecos feos entre palabras cuando las líneas son cortas. Sin cabeceras de colores, sin marcas de agua, sin plantillas decoradas. La carta es un documento sobrio.

PDF salvo que digan lo contrario

Envíala en PDF. Es el único formato que se ve igual en cualquier dispositivo, no se descoloca al abrirse en otra versión del procesador de textos y no arrastra el historial de cambios del documento original. La excepción es cuando la oferta o el portal piden explícitamente un formato editable: entonces, Word y punto.

Antes de enviar, ábrelo en un dispositivo distinto del que lo has creado. Los saltos de página traicioneros y las tildes convertidas en símbolos raros aparecen justo ahí.

Nombre del fichero

El nombre del fichero es lo primero que ve quien lo descarga, y acaba en una carpeta con otras doscientas candidaturas. Usa este patrón: Apellido-Nombre-Carta-Presentacion.pdf. Sin espacios, sin caracteres especiales, sin tildes en el nombre del archivo, sin «definitivo2» ni «final_final». Y haz lo mismo con el currículo: Apellido-Nombre-CV.pdf. Parece un detalle menor y es de las cosas que más rápido delatan una candidatura descuidada.

Plantilla en texto lista para copiar

Aviso: todo lo que aparece entre corchetes lo rellenas tú. Los nombres, empresas, cifras y situaciones que ves a continuación son ejemplos ilustrativos inventados a efectos de demostración: no corresponden a personas ni a empresas reales y no debes copiarlos tal cual. Si envías esta plantilla sin sustituir los corchetes, el descarte es seguro.

Plantilla base (respuesta a una oferta publicada)

[Nombre y apellidos]
[Teléfono] · [correo@ejemplo.com] · [Ciudad o zona de disponibilidad]
[Enlace a perfil profesional o portafolio, si aporta algo al puesto]

[Ciudad], [día] de [mes] de [año]

[Nombre de la persona de selección, si lo conoces]
[Cargo]
[Nombre de la empresa]

Estimado/a [Nombre Apellido]:   ← si no tienes el nombre: «Estimado equipo de selección de [Empresa]:»

Escribo para optar a la vacante de [nombre exacto del puesto tal como aparece en el anuncio], publicada en [portal o web donde la has visto][, referencia [número], si la tiene]. Trabajo desde hace [X] años en [ámbito o función] y en mi última etapa me ocupé de [tarea que aparece en el anuncio], que es el núcleo de lo que describís en la oferta.

En [empresa o contexto anterior] me encargué de [responsabilidad concreta]: [qué hacías exactamente], utilizando [herramientas, programas o métodos que también menciona el anuncio], con [tamaño del equipo, volumen o alcance]. El resultado fue [resultado verificable que puedas defender en una entrevista]. Antes, en [otra etapa], resolví [segunda prueba, en una frase] — coincide con el requisito de [requisito del anuncio] que pedís.

En cuanto a lo que puedo aportar: entiendo que este puesto necesita [problema o necesidad que deduces del anuncio]. Mi forma de abordarlo sería [enfoque concreto y prudente, sin prometer cifras], apoyándome en [competencia tuya que ya has demostrado arriba]. Me interesa además [dato real y concreto de la empresa: una línea de negocio, un tipo de proyecto, un mercado], porque [motivo profesional].

Quedo a vuestra disposición para ampliar cualquier punto en una entrevista. Estoy disponible [tu disponibilidad: incorporación, horarios, desplazamiento] y podéis localizarme en el [teléfono] o en [correo]. Gracias por el tiempo dedicado a mi candidatura.

Un cordial saludo,

[Nombre y apellidos]

Variante corta para el cuerpo de un correo

Asunto: Candidatura [puesto] – [Nombre y apellidos][ – ref. [número]]

Estimado equipo de selección de [Empresa]:

Os escribo para optar al puesto de [nombre exacto del puesto] que habéis publicado en [portal]. Llevo [X] años en [ámbito] y he trabajado con [herramienta, método o tipo de proyecto que pide el anuncio].

Concretamente, en [empresa anterior] me ocupaba de [responsabilidad], donde [prueba concreta en una frase, con alcance o resultado]. Creo que encaja con lo que buscáis en [requisito del anuncio].

Adjunto mi currículo. Quedo disponible para una entrevista cuando os venga bien; podéis llamarme al [teléfono].

Un cordial saludo,
[Nombre y apellidos]
[Teléfono] · [correo@ejemplo.com]

Variante para autocandidatura

Estimado equipo de [Empresa]:

Aunque no tenéis publicada ninguna vacante en este momento, me gustaría poner mi candidatura a vuestra disposición para puestos de [tipo de puesto y función concreta].

Os escribo a vosotros y no a otras empresas porque [motivo real y verificable: conoces sus productos, su mercado, un tipo de cliente o proyecto con el que has trabajado]. En mi trayectoria me he dedicado a [función], y en [empresa o contexto] me encargué de [prueba concreta con alcance].

Si os encaja, quedo a vuestra disposición para una conversación breve o para que guardéis mi candidatura de cara a futuros procesos. Adjunto mi currículo.

Un cordial saludo,
[Nombre y apellidos]
[Teléfono] · [correo@ejemplo.com]

Recordatorio: los corchetes se sustituyen, no se dejan. Y la flecha con el comentario de la primera plantilla se borra al copiar.

Cribado automático (ATS): lo que se sabe y lo que no

Los sistemas de gestión de candidaturas (ATS, por sus siglas en inglés) son el programa donde muchas empresas reciben, almacenan y ordenan las candidaturas. Circula mucha desinformación sobre ellos, con porcentajes de descarte automático que se repiten de artículo en artículo sin ninguna fuente detrás. Vamos a separar lo que se puede afirmar de lo que no.

Lo que sí se sabe

  • Son gestores, no jueces. Su función principal es organizar candidaturas, no descartarlas solas. La mayoría de los descartes los hace una persona filtrando por criterios que ella misma configura.
  • Extraen texto de los documentos que subes. Por eso importa que el PDF contenga texto real y no una imagen escaneada: un documento escaneado puede llegar vacío al sistema.
  • Los formularios de preguntas filtro sí descartan de forma automática. Cuando el portal te pregunta si tienes un carné, un permiso de trabajo o una titulación concreta, esa respuesta puede excluirte sin intervención humana. Responde con cuidado y sin exagerar.
  • Los formatos raros dan problemas. Tablas complejas, texto en columnas, cuadros de texto flotantes, iconos en lugar de palabras y encabezados con los datos de contacto se extraen mal. Un documento sencillo se lee bien en cualquier sistema.

Lo que no se puede afirmar

  • Que un porcentaje concreto de candidaturas se descarte automáticamente. Las cifras que circulan no proceden de ningún estudio consultable; dependen del sistema, del sector y de cómo lo configure cada empresa. Cualquier página que te dé un número exacto se lo está inventando.
  • Que la carta de presentación se indexe siempre. Unos sistemas la procesan como el resto de documentos y otros la guardan sin analizarla. No hay forma de saber desde fuera cuál usa cada empresa.
  • Que existan trucos que garanticen pasar el filtro. El texto blanco sobre fondo blanco con palabras clave ocultas es un clásico que, cuando se detecta, descarta la candidatura y quema tu nombre en esa empresa. No lo hagas.

Qué hacer con esa incertidumbre

Escribe pensando en la persona que va a leer, y de paso cumple lo que cualquier sistema necesita: documento en PDF con texto seleccionable, estructura simple, el nombre del puesto escrito tal como aparece en el anuncio y el vocabulario de la oferta usado con naturalidad. Eso cubre las dos posibilidades sin sacrificar nada. Perseguir al robot a costa de escribir un texto ilegible para un humano es la peor de las dos apuestas.

Errores que hunden una carta

Estos fallos aparecen una y otra vez, y casi todos se arreglan con cinco minutos de revisión.

Errores de bulto

  • El nombre de otra empresa en el texto. Consecuencia directa de reutilizar la carta anterior sin revisarla. Es el descarte más rápido que existe.
  • Corchetes o campos de plantilla sin rellenar. Un «[Nombre del puesto]» olvidado dice todo lo que hace falta saber sobre el cuidado que has puesto.
  • Faltas de ortografía y errores de concordancia. Léela en voz alta y pásala por un corrector, pero no te fíes solo del corrector: no detecta «haber» por «a ver» ni un «echo» sin hache.
  • Adjunto que no está adjunto. Escribe «adjunto mi currículo» y comprueba que está antes de enviar. Si se te olvida, envía el fichero en un segundo correo breve, sin disculpas largas.
  • Datos de contacto mal copiados. Un dígito de más en el teléfono y no te llaman nunca.

Errores de fondo

  • Hablar solo de ti. Una carta en la que cada frase empieza por «yo» y ninguna menciona lo que la empresa necesita está mal enfocada.
  • Prometer lo que no puedes saber. «Incrementaré vuestras ventas un 30 %» desde fuera de la empresa es una frase sin base que resta credibilidad.
  • Tono equivocado. Ni la solemnidad decimonónica («tengo el honor de dirigirme a ustedes») ni el exceso de confianza. Trato profesional, natural y de usted salvo que la empresa marque claramente otro registro.
  • Copiar un modelo entero de internet. Quien criba lleva años leyendo los mismos modelos y los reconoce en dos líneas.
  • Alargarla para parecer más completo. Dos páginas no demuestran interés; demuestran que no sabes qué es lo importante.
  • Confundir motivación con necesidad. Que necesites el trabajo es legítimo y no es un argumento de candidatura.

Repaso final antes de darle a enviar

Un repaso de cinco minutos con esta lista evita casi todos los descartes tontos.

  1. ¿Aparece el nombre exacto del puesto tal como figura en el anuncio, y la referencia si la había?
  2. ¿El nombre de la empresa es el correcto y está bien escrito, incluida la forma jurídica si la usan?
  3. ¿El destinatario está personalizado, o al menos usa una fórmula de equipo en lugar de «A quien corresponda»?
  4. ¿Hay dos o tres pruebas concretas con tarea, herramienta y resultado, en vez de adjetivos?
  5. ¿Has quitado todo lo que ya está en el currículo sin aportar nada nuevo?
  6. ¿Has eliminado edad, estado civil, foto, DNI y dirección postal completa?
  7. ¿Cabe en una página y se lee sin agobio?
  8. ¿El texto usa el vocabulario del anuncio de forma natural?
  9. ¿Está en PDF con texto seleccionable y con un nombre de fichero limpio?
  10. ¿Has comprobado teléfono y correo carácter por carácter?
  11. ¿El asunto del correo identifica la candidatura?
  12. ¿La has leído en voz alta y sigue sonando a ti?

Si al releerla no sabrías decir a qué puesto responde sin mirar la cabecera, vuelve al párrafo de encaje. Ese es el que hace el trabajo.

Después de enviar: el seguimiento

Un único correo de seguimiento entre siete y diez días después del envío, breve, recordando el puesto y la fecha en que enviaste la candidatura, y ofreciéndote a ampliar lo que necesiten. Si no hay respuesta, no insistas: en muchos procesos no se contesta a las candidaturas descartadas, y eso no es un juicio sobre ti. Sigue enviando. Lleva un registro sencillo (empresa, puesto, fecha, canal, respuesta) para no duplicar envíos ni olvidar a quién dijiste qué.

Tus datos personales en la candidatura

Los datos que envías (nombre, contacto, trayectoria) los trata la empresa que recibe la candidatura como responsable del tratamiento, conforme al Reglamento General de Protección de Datos. Puedes dirigirte a ella para ejercer tus derechos de acceso, rectificación, supresión y oposición, y su política de privacidad debe indicarte cómo hacerlo y con qué finalidad usa tus datos. Si te preocupa el uso posterior de tu candidatura, esa política es el documento que hay que leer, no la carta.

Por lo demás, sé prudente con lo que compartes: no hace falta adjuntar copias del DNI, del expediente académico o de nóminas en una primera candidatura. Si en algún momento hacen falta, te los pedirán en una fase posterior del proceso.

Para terminar

Escribir una buena carta de presentación no es un ejercicio de estilo: es un ejercicio de lectura. Casi todo el trabajo está en entender bien la oferta y en elegir qué dos o tres cosas tuyas responden a lo que piden. La redacción, con la estructura de esta guía y la plantilla de arriba, se resuelve en veinte minutos. Manda menos cartas y hazlas mejor; el resultado se nota en el número de llamadas, no en el número de envíos.

Preguntas frecuentes sobre cómo hacer una carta de presentación

¿Sigue haciendo falta la carta de presentación en 2026?

Depende del canal. En una candidatura por correo directo o en una autocandidatura sí, porque es lo único que explica por qué escribes y qué buscas. En muchos portales de empleo el campo ni siquiera existe y no la necesitas. Cuando la oferta la pide de forma expresa, no enviarla te deja fuera.

¿Qué extensión debe tener una carta de presentación?

Una página como máximo. Entre 250 y 400 palabras suele ser suficiente para tres o cuatro párrafos. Si la escribes en el cuerpo de un correo, quédate entre 120 y 200 palabras.

¿A quién dirijo la carta si no sé el nombre del responsable?

Usa una fórmula de equipo, del tipo «Estimado equipo de selección de [Empresa]». Evita «A quien corresponda», que suena a circular. No inventes un nombre: si el anuncio, la web o LinkedIn te dan el de la persona que gestiona el proceso, úsalo tal cual aparece.

¿Puedo enviar la misma carta a varias ofertas?

Puedes reutilizar la estructura, no el contenido. Cambia siempre el destinatario, el nombre exacto del puesto y los dos o tres requisitos del anuncio que cubres con hechos tuyos. Una carta genérica se nota en la primera línea.

¿Hay que poner foto, edad o estado civil en la carta?

No. No aportan nada sobre tu encaje con el puesto y pueden alimentar sesgos en la criba. Con tu nombre, teléfono, correo y ciudad o zona de disponibilidad basta. Tampoco hace falta el DNI ni la dirección postal completa.

¿La carta va en el cuerpo del correo o como adjunto?

Escribe el texto en el cuerpo del correo siempre, porque es lo primero que se lee y muchos mensajes se revisan desde el móvil sin abrir adjuntos. Adjunta además el PDF cuando la oferta lo pida de forma expresa o el proceso sea formal.

¿En qué formato y con qué nombre envío el fichero?

En PDF, salvo que pidan Word de forma expresa. Nombra el fichero con tus apellidos y el tipo de documento, por ejemplo Apellido-Nombre-Carta-Presentacion.pdf, sin espacios raros ni versiones tipo «definitivo2».

¿Los sistemas de cribado automático leen la carta de presentación?

Depende del sistema y de cómo lo configure la empresa. Algunos extraen el texto de todos los documentos y otros solo indexan el currículo y los campos del formulario. No hay forma de saber cuál usa cada empresa, así que escribe pensando en una persona y emplea el mismo vocabulario que el anuncio en lugar de perseguir trucos.

¿Cómo escribo la carta si no tengo experiencia?

Apóyate en formación, prácticas, proyectos de clase, trabajos de fin de estudios, voluntariado o cualquier tarea con responsabilidad real. Describe qué hiciste, con qué herramientas y qué resultado tuvo. No pidas disculpas por la falta de experiencia ni la menciones como excusa.

¿Cómo enfoco la carta si cambio de sector?

Traduce lo que ya hiciste al vocabulario del sector de destino y explica el motivo del cambio en una sola frase, en positivo. Dedica el resto de la carta a lo que sí se transfiere: trato con cliente, gestión de plazos, manejo de herramientas o coordinación de equipos.

¿Debo indicar el salario que pido?

Solo si la oferta lo pide de forma expresa. En ese caso da una horquilla bruta anual y añade que es orientativa y negociable según el paquete completo. Si no lo piden, no lo saques tú en la carta.

¿Qué pasa con los datos personales que envío en la candidatura?

Los trata la empresa que recibe la candidatura como responsable del tratamiento, conforme al Reglamento General de Protección de Datos. Puedes dirigirte a ella para ejercer tus derechos de acceso, rectificación, supresión y oposición, y su política de privacidad debe indicarte cómo hacerlo.

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Transparencia: esta guía no contiene enlaces de afiliado ni patrocinados, y Ofizio no cobra comisión por ninguno de los enlaces que aparecen en ella. Los enlaces externos apuntan a fuentes públicas o a webs del propio grupo. Es contenido divulgativo elaborado por el equipo editorial; para tu caso concreto, contrasta siempre con la oferta y con la propia empresa.

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