Respuesta directa: una instalación fotovoltaica industrial es una planta de generación solar conectada a la red interior de una empresa para cubrir parte de su propio consumo eléctrico. Su rentabilidad no depende de la potencia instalada ni del precio por kilovatio pico, sino del porcentaje de energía generada que la empresa consume en el mismo instante en que se produce. Por eso el proyecto empieza pidiendo la curva horaria de consumo, sigue con un estudio de la cubierta y sus cargas, y solo después se traduce en potencia, inversores y presupuesto. Cualquier oferta que llegue antes de ese orden está vendiendo un catálogo, no un proyecto.
Qué es exactamente una instalación fotovoltaica industrial
La etiqueta «industrial» no es un tipo de tecnología distinta. Los módulos, los inversores y la física son los mismos que en una vivienda. Lo que cambia son tres cosas, y las tres tienen consecuencias prácticas en el proyecto y en el papeleo.
La primera es la potencia. Una nave, un taller, una cámara frigorífica o un centro logístico manejan consumos que se miden en cientos de miles de kilovatios hora al año, con puntas que una instalación doméstica no ve nunca. Eso saca al proyecto del terreno de la baja tensión sencilla y lo mete en trámites de acceso y conexión, en cálculos de cortocircuito y, según el caso, en obra en el centro de transformación propio.
La segunda es la tarifa de acceso. Un suministro industrial no factura como un hogar: trabaja con peajes de seis periodos, con potencias contratadas distintas en cada uno de ellos y con penalizaciones cuando la demanda supera la potencia contratada. La fotovoltaica interactúa con todo eso. Puede rebajar la energía consumida en los periodos caros del mediodía, puede recortar puntas si se combina con una gestión de cargas, y puede no tocar en absoluto el término de potencia si la punta de la empresa ocurre al amanecer o de noche.
La tercera es la cubierta. En una vivienda unifamiliar hablamos de un tejado inclinado de teja. En una nave hablamos de miles de metros cuadrados de chapa, panel sándwich, deck o fibrocemento, con una estructura calculada en su día para lo que había entonces y no para lo que le vas a poner encima. La cubierta condiciona el tipo de anclaje, el peso admisible, el reparto de los módulos y hasta la viabilidad completa del proyecto.
La pregunta correcta no es «cuántos kilovatios pico caben en mi nave», sino «cuánta energía consume mi nave mientras hay sol». La primera la responde un plano; la segunda, el contador.
Autoconsumo conectado a red frente a instalación aislada
Casi todos los proyectos industriales son de autoconsumo conectado a red: la instalación produce, la empresa consume, y la red cubre el resto y absorbe lo que sobra. La instalación aislada, sin conexión a la red de distribución, es otra cosa y responde a otros casos de uso: bombeos agrícolas remotos, casetas de control, explotaciones sin acometida. Si te interesa esa vía, la tratamos aparte en la guía de instalación solar aislada y en el artículo sobre instalaciones fotovoltaicas aisladas, porque el dimensionado y el coste siguen una lógica completamente distinta: allí mandan las baterías y los días de autonomía, aquí manda la simultaneidad con la red.
Modalidades de autoconsumo y compensación de excedentes
El marco lo fija el Real Decreto 244/2019, de 5 de abril, que regula las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica, dentro del paraguas de la Ley 24/2013, de 26 de diciembre, del Sector Eléctrico. Antes de eso, el Real Decreto-ley 15/2018 eliminó el cargo sobre la energía autoconsumida —el llamado «impuesto al sol»— y abrió la puerta al autoconsumo compartido. Conviene tenerlo claro porque todavía circulan textos que dan por vigente el escenario anterior.
Las modalidades que te van a ofrecer son estas:
Autoconsumo sin excedentes
La instalación lleva un sistema antivertido que impide que la energía sobrante salga a la red. Cuando la generación supera al consumo, el inversor recorta producción. Es la opción más sencilla en trámites y la que se usa cuando el vertido está limitado por el distribuidor, cuando la instalación es pequeña respecto al consumo o cuando se quiere evitar cualquier gestión con la comercializadora. El precio de esa simplicidad es que tiras energía cuando la nave baja el ritmo.
Autoconsumo con excedentes acogido a compensación simplificada
La energía que sobra se vierte a la red y la comercializadora la descuenta en la factura del mismo periodo de facturación. Es un descuento, no un cobro: el saldo no puede superar el coste de la energía consumida en ese periodo, así que el término de potencia, los impuestos y los cargos se pagan igual. Para acogerse hay condiciones concretas: fuente de generación renovable, una potencia de producción que no supere el umbral que fija la norma —cien kilovatios en la redacción vigente cuando se escribe esto— y un contrato de compensación con la comercializadora. Comprueba el texto actualizado antes de firmar nada, porque este es un punto que se ha modificado varias veces.
Autoconsumo con excedentes no acogido a compensación
Aquí la empresa vende la energía sobrante en el mercado. Deja de ser solo consumidora y pasa a ser productora, con lo que eso implica: alta como productor, representante en el mercado, obligaciones de facturación y tributación específica sobre la producción eléctrica. Es la vía natural cuando la instalación es grande respecto al consumo o cuando la cubierta da mucho más de lo que la actividad puede absorber. También es la que más asesoramiento requiere: consulta el tratamiento fiscal vigente con tu asesor, porque el tipo aplicable al impuesto sobre la producción se ha suspendido y recuperado en distintos ejercicios.
Autoconsumo colectivo
Varias empresas de un mismo polígono pueden compartir una instalación repartiendo la generación mediante coeficientes acordados. La normativa admite el reparto a través de la red de baja tensión del mismo centro de transformación, y también entre instalaciones próximas siempre que se cumplan los criterios de proximidad —distancia máxima entre generación y consumos, o coincidencia en los primeros dígitos de la referencia catastral—. Es una fórmula infrautilizada en polígonos con naves de cubierta grande y consumo pequeño junto a naves con consumo alto y cubierta ocupada. Exige un acuerdo firmado entre todos los participantes y una comunicación conjunta a la distribuidora, y cualquier cambio de coeficientes se notifica.
| Modalidad | Qué pasa con lo que sobra | Trámites | Cuándo encaja |
|---|---|---|---|
| Sin excedentes | El inversor recorta producción | Los más ligeros; requiere sistema antivertido certificado | Instalación pequeña frente al consumo, o vertido limitado por el distribuidor |
| Con excedentes y compensación | Se descuenta en la factura del mismo periodo | Contrato de compensación con la comercializadora | Consumo diurno estable con algún sobrante puntual |
| Con excedentes sin compensación | Se vende en el mercado | Alta como productor, representante y fiscalidad propia | Generación claramente superior al consumo propio |
| Colectivo | Se reparte entre los participantes por coeficientes | Acuerdo firmado y comunicación conjunta | Polígonos con cubiertas y consumos desiguales |
| Aislada | No hay red: sobra o falta según batería | Sin acceso ni conexión; sí legalización eléctrica | Emplazamientos sin acometida |
El dimensionado se hace sobre la curva de consumo, no sobre la factura
Este es el punto donde se decide si la instalación va a ser un acierto o una losa, y donde más ofertas flojean. Muchas propuestas se construyen a partir del consumo anual que aparece en la factura: tantos kilovatios hora al año, luego tanta potencia pico. Ese cálculo ignora el único dato que importa, que es cuándo se consume.
La fotovoltaica genera en una campana centrada en el mediodía solar. Si tu actividad es un taller que abre de ocho a seis, esa campana casa bien con el consumo y aprovecharás una fracción muy alta de lo que produzcas. Si eres una panadería que trabaja de madrugada, un almacén frigorífico con arranques nocturnos o una empresa que para los viernes por la tarde y el fin de semana, la misma potencia instalada te dará un resultado mucho peor, aunque el consumo anual sea idéntico.
Cómo conseguir tu curva horaria
Los contadores telegestionados registran el consumo hora a hora, y esos datos son tuyos. Puedes descargarlos en el portal de datos de consumo eléctrico de las distribuidoras, Datadis, o pedírselos a tu comercializadora. Con doce meses de curva horaria en una hoja de cálculo tienes lo necesario para no depender de la palabra de nadie:
- Consumo medio por hora del día, separando laborables, sábados y festivos. Ahí se ve de un vistazo si la campana solar coincide con tu actividad.
- Estacionalidad. Una industria de conservas o una empresa de climatización no consumen lo mismo en agosto que en febrero, y la generación solar tampoco.
- Paradas programadas. Vacaciones colectivas en pleno verano significan varias semanas de máxima producción solar con la nave apagada.
- Puntas de potencia. Sirven para saber si la instalación puede ayudar con el término de potencia o si tus puntas ocurren fuera del horario solar.
Simultaneidad: el número que decide la inversión
Cruzando tu curva horaria con una curva de generación estimada obtienes el porcentaje de la energía generada que consumes en el momento. Ese porcentaje es el que convierte kilovatios hora en ahorro real, porque cada kilovatio hora autoconsumido te evita pagar el precio completo de la energía, con sus peajes, cargos e impuestos, mientras que cada kilovatio hora vertido se compensa a un valor sensiblemente menor.
La consecuencia práctica sorprende a mucha gente: a partir de cierto punto, añadir potencia empeora la rentabilidad. Los primeros kilovatios pico se autoconsumen casi enteros; los últimos van a parar mayoritariamente a la red. Por eso el dimensionado óptimo casi nunca es «llenar la cubierta», sino ajustar la generación a la parte diurna y estable de tu demanda, dejando margen para crecer si la actividad crece.
Para la curva de generación no hace falta creerse el Excel del comercial. PVGIS, la herramienta del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, es pública y gratuita, y calcula producción estimada por hora a partir de la ubicación, la inclinación, la orientación y la tecnología. Pide a cada instaladora que te entregue su estimación con la herramienta y los parámetros usados. Si dos ofertas discrepan mucho en producción, lo normal es que difieran las pérdidas asumidas o el factor de sombreado, y eso hay que discutirlo antes de firmar.
Dos presupuestos con la misma potencia pico y producciones estimadas muy distintas no describen la misma instalación: describen dos hipótesis distintas sobre tu cubierta. Pide que te enseñen los parámetros.
La cubierta manda: cargas, estructura y amianto
En una nave industrial, la cubierta no es un detalle de montaje: es la variable que más proyectos tumba y la que más sobrecostes genera cuando se estudia tarde.
Tipos de cubierta y su implicación
- Chapa grecada o panel sándwich. Permite anclaje mediante fijaciones específicas o abrazaderas a la greca, con juntas estancas. Es la situación más cómoda, siempre que la chapa y el aislante estén en buen estado y la garantía del fabricante de la cubierta admita perforaciones.
- Cubierta deck o impermeabilizada plana. Suele resolverse con estructura lastrada para no perforar la lámina, lo que implica añadir peso. Aquí el cálculo estructural no es opcional.
- Fibrocemento. Si es anterior a la prohibición del amianto, hay que tratarlo como material con amianto hasta que se demuestre lo contrario. No se perfora, no se corta y no se pisa sin un plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral, ejecutado por una empresa inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto, conforme al Real Decreto 396/2006. Es una partida propia, con su gestión de residuos, y tiene que aparecer desglosada en el presupuesto.
- Cubierta con instalaciones existentes. Extractores, lucernarios, climatizadoras, líneas de vida y bajantes reducen la superficie útil y generan sombras que no se ven en la foto aérea.
El cálculo estructural no es un trámite
Añadir módulos y estructura significa añadir carga permanente, y también modificar cómo actúan el viento y la nieve sobre la cubierta. El marco de referencia es el Código Técnico de la Edificación, en su documento básico de seguridad estructural y acciones en la edificación. Un proyecto serio incluye una verificación de la estructura existente firmada por técnico competente, no una frase genérica del tipo «la cubierta admite la carga».
Presta atención a la antigüedad de la nave, a si hubo ampliaciones, a la existencia de puentes grúa y a si la estructura ya soporta equipos añadidos con el tiempo. Y si el proyecto es en régimen de alquiler de la nave, comprueba qué dice el contrato de arrendamiento sobre obras en cubierta y quién se queda la instalación al finalizar: es un flanco jurídico que se descubre demasiado tarde con demasiada frecuencia.
Seguridad durante la ejecución
El montaje en cubierta es trabajo en altura. Aplican la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, el Real Decreto 1627/1997 para obras de construcción —con estudio de seguridad y salud, plan del contratista y coordinador cuando concurren varias empresas— y el Real Decreto 2177/2004 sobre equipos de trabajo en altura. Si la nave sigue operando durante la obra, hay coordinación de actividades empresariales, con su documentación. Pide el plan antes de que empiecen, no después. En nuestra guía sobre prevención de riesgos laborales en obra desarrollamos qué documentación exigir a cada empresa que pisa tus instalaciones.
Componentes y criterios técnicos que cambian el resultado
Aquí no vas a encontrar marcas ni modelos recomendados, porque no hemos ensayado equipos y un listado inventado no te ayuda a decidir. Lo que sí te sirve son los criterios con los que leer una ficha técnica.
Módulos fotovoltaicos
Los parámetros que importan al comparar dos ofertas son la potencia pico por módulo, la eficiencia —que determina cuántos vatios caben en tu superficie disponible—, el coeficiente de temperatura —cuánta potencia pierde el módulo cuando la célula se calienta, algo relevante en cubiertas metálicas del sur peninsular—, y la degradación garantizada. Ojo con esto último: la garantía de producto y la garantía de rendimiento son cosas distintas. La primera cubre defectos del módulo; la segunda es un compromiso de que, al cabo de X años, el módulo seguirá entregando al menos un Y por ciento de su potencia inicial. Pide los dos números y el documento del fabricante donde constan, y comprueba quién responde de esa garantía en España.
Inversores
Es el componente que más condiciona el mantenimiento futuro, porque es el que tiene electrónica de potencia trabajando a diario. Las arquitecturas habituales:
- Inversores de cadena (string). Varios grupos de módulos en serie por cada seguidor de punto de máxima potencia. Es la solución estándar en cubiertas homogéneas y bien orientadas.
- Optimizadores o microinversores. Electrónica por módulo o por pareja de módulos. Aportan cuando hay sombras parciales inevitables o varias orientaciones, a cambio de multiplicar el número de equipos en cubierta.
- Inversores centralizados. Para plantas grandes con generador homogéneo; concentran la avería en un punto y exigen espacio y ventilación.
Dos conceptos que conviene entender antes de discutir precios. El primero es el ratio entre potencia pico en continua y potencia nominal en alterna: sobredimensionar ligeramente el campo de módulos respecto al inversor es una práctica habitual que mejora las horas de funcionamiento a plena carga, pero llevado al extremo recorta producción en las horas centrales. Pídele a la instaladora que justifique el ratio elegido con tu curva. El segundo es la ubicación física del inversor: en una nave, la distancia entre la cubierta y el cuadro general puede suponer decenas o cientos de metros de cableado, y ese cableado tiene un coste y unas pérdidas que alguien tiene que haber calculado.
Protecciones, monitorización y conformidad
La instalación de generación en baja tensión se rige por el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, Real Decreto 842/2002, con su instrucción técnica complementaria específica para instalaciones generadoras. Además, los requisitos técnicos de conexión a la red están desarrollados en el Real Decreto 647/2020 y en las normas técnicas de supervisión de la conformidad, que obligan a que los equipos dispongan del certificado correspondiente. Traducido a lo que debes exigir: protección anti-isla, protecciones contra sobretensiones, seccionamiento accesible, y los certificados de conformidad de inversores y del sistema antivertido si lo hay.
La monitorización merece un párrafo propio. Sin un sistema que registre producción y consumo por separado y guarde el histórico, no puedes saber si la instalación rinde lo prometido ni reclamar si no lo hace. Comprueba tres cosas: que los datos se puedan exportar, que la plataforma no dependa de una suscripción que caduque en silencio y que la titularidad de la cuenta sea de tu empresa y no de la instaladora.
Baterías: casi nunca la primera pregunta
En autoconsumo industrial, el almacenamiento tiene sentido en escenarios concretos: consumo nocturno relevante, penalizaciones recurrentes por exceso de potencia que se puedan recortar, procesos que no toleran un microcorte, o tarifas con diferencias horarias muy marcadas que permitan arbitraje. Si tu actividad es diurna y estable, la mayor parte de la generación ya se autoconsume y la batería añade coste, espacio, requisitos de seguridad contra incendios y una sustitución a mitad de la vida de la planta. Estúdiala después de haber exprimido la parte solar, no antes.
Legalización y trámites: quién interviene y en qué orden
Esta parte es la que más retrasa proyectos y la que peor se explica en los presupuestos comerciales. El orden aproximado es el siguiente, con la advertencia de que los plazos, formularios y competencias varían entre comunidades autónomas y entre distribuidoras.
| Fase | Trámite | Quién lo hace | Qué te tiene que quedar |
|---|---|---|---|
| Previa | Consulta de viabilidad a la distribuidora | Instaladora o ingeniería | Respuesta escrita sobre capacidad en el punto |
| Diseño | Memoria técnica o proyecto según potencia | Técnico competente | Documento firmado y visado si procede |
| Red | Solicitud de permisos de acceso y conexión | Instaladora ante la distribuidora | Permiso concedido y condiciones técnicas |
| Municipal | Licencia de obra o declaración responsable | Titular con apoyo técnico | Justificante de presentación y liquidación de tasas |
| Ejecución | Montaje conforme a REBT y plan de seguridad | Instalador habilitado | Certificado de instalación eléctrica |
| Puesta en servicio | Inspección inicial cuando proceda | Organismo de control | Acta favorable |
| Registro | Inscripción en el registro de autoconsumo | Órgano autonómico de industria | Resolución o justificante de inscripción |
| Contractual | Contrato de compensación y ajuste del CUPS | Comercializadora | Primera factura con los excedentes reflejados |
Acceso y conexión: la exención que casi nunca aplica
La normativa exime de obtener permisos de acceso y conexión a las instalaciones de producción de hasta quince kilovatios situadas en suelo urbanizado que cuente con las dotaciones y servicios exigidos por la legislación urbanística. Es una exención pensada para instalaciones pequeñas, y la mayoría de proyectos industriales la superan de largo. Asume que vas a necesitar el permiso y planifica el calendario con ese supuesto: si luego resulta que no hace falta, habrás ganado tiempo.
El certificado de instalación eléctrica
Sin el certificado emitido por un instalador habilitado y presentado ante el órgano competente de tu comunidad, la instalación no está legalizada aunque esté produciendo. Es el documento que te van a pedir la comercializadora, la aseguradora y cualquier inspección. Que aparezca explícitamente en el presupuesto, con nombre y apellidos de quién lo tramita, es una de las diferencias más claras entre una oferta seria y una oferta de captación.
Qué hacer si cambias de comercializadora
El contrato de compensación de excedentes está ligado a tu comercializadora. Si cambias de suministrador, hay que rehacerlo, y ese es un punto donde se pierden meses de compensación por descuido. Anótalo en el procedimiento interno de la empresa junto a la renovación de pólizas: cada vez que se toca el contrato de luz, se revisa el de compensación.
Cuánto cuesta y por qué aquí no hay tabla de precios
Podríamos publicar una tabla con precios por kilovatio pico y quedaríamos muy resolutivos. No la vas a encontrar, y el motivo es que esa tabla sería falsa en la mayoría de los casos. El precio de una instalación industrial depende de variables que cambian el resultado en un factor grande:
- El estado y el tipo de cubierta, y si hay que reforzar estructura o retirar fibrocemento.
- La distancia entre el campo de módulos y el punto de conexión, con su canalización y su cableado.
- Si el punto de conexión es baja tensión directa o hay que intervenir en un centro de transformación propio.
- La arquitectura elegida: cadena, optimizadores o microinversores.
- Las obras auxiliares: líneas de vida, refuerzo de accesos, adecuación de sala técnica, protección contra incendios.
- El alcance de la ingeniería y de la tramitación, que en algunas ofertas se factura aparte.
- La fiscalidad aplicable al territorio: en Canarias se repercute IGIC y en Ceuta y Melilla el IPSI, no IVA, así que cualquier presupuesto redactado con tipos peninsulares está mal desde la primera línea.
Lo que sí puedes hacer es forzar que los presupuestos sean comparables, y eso está en tu mano.
Cómo pedir presupuestos que se puedan comparar
Redacta un pliego de una página con el alcance mínimo y mándaselo igual a todos: potencia orientativa, modalidad de autoconsumo pretendida, ubicación del cuadro general, alcance de la tramitación, plazo objetivo y periodo de garantía exigido. Exige que todas las ofertas expresen la potencia en pico de continua y en nominal de alterna, que incluyan la producción anual estimada con la herramienta usada, y que desglosen partidas. Dos precios totales no se comparan; dos desgloses sí.
Si además quieres cifras de referencia orientadas a instalaciones de tamaño doméstico o pequeño comercio, tenemos un análisis específico en precio de instalación de placas solares, útil para hacerte una idea del orden de magnitud antes de sentarte con una ingeniería, siempre teniendo presente que una nave no escala linealmente desde un chalet.
Rentabilidad: cómo calcularla tú mismo
El plazo de amortización que aparece en la portada de un dosier comercial es, casi siempre, el resultado de una hipótesis optimista sobre el precio futuro de la electricidad y sobre el porcentaje de autoconsumo. No lo compres: reconstrúyelo.
La estructura del cálculo es sencilla y cabe en una hoja de cálculo:
- Producción anual estimada, hora a hora, según la herramienta y los parámetros que hayas validado.
- Energía autoconsumida: el mínimo entre generación y consumo en cada hora, sumado al año.
- Energía vertida: la diferencia, valorada al precio de compensación que te ofrezca tu comercializadora, no al precio al que compras.
- Ahorro bruto anual: energía autoconsumida por el coste unitario completo que hoy pagas por ella, incluyendo peajes, cargos e impuestos que se aplican sobre la energía, más el valor de los excedentes.
- Gastos recurrentes: mantenimiento, seguro, monitorización, y en su caso limpieza específica.
- Degradación: aplica la que garantice el fabricante, no una genérica.
- Escenarios de precio: haz al menos tres, uno pesimista con el precio de la energía bajando, uno neutro y uno alcista. Si el proyecto solo sale bien en el alcista, no es un proyecto, es una apuesta.
Con eso obtienes un flujo de caja anual y puedes calcular el periodo de retorno y la tasa interna de rentabilidad, que es lo que tu asesor financiero va a querer ver para compararlo con otros usos del dinero. Y añade la variable que casi nadie mete: qué pasa si la actividad de la nave cambia. Un traslado, un cambio de turno o la venta del inmueble alteran por completo el resultado, así que conviene saber de antemano cuánto de la inversión es recuperable.
Un proyecto fotovoltaico industrial no compite contra la factura de la luz: compite contra el resto de cosas que podrías hacer con ese dinero. Calcúlalo como calcularías comprar una máquina.
Compra, renting o cesión de cubierta
No todo se resuelve comprando. Existen fórmulas de arrendamiento operativo o financiero de la instalación, y también acuerdos por los que un tercero instala en tu cubierta y te vende la energía a un precio pactado durante un plazo largo. Cada modalidad tiene su tratamiento contable y fiscal y su letra pequeña: quién es el titular, quién responde de las averías, qué pasa al final del contrato, si hay penalización por cancelación anticipada y qué ocurre si vendes la nave. Antes de comparar cuotas, compara obligaciones. Y llévalo a tu asesor: la diferencia entre activar la inversión o llevarla a gasto no es menor.
Ayudas, subvenciones y fiscalidad
Vamos a ser explícitos, porque esta es la sección donde más desinformación circula: en esta página no vas a encontrar importes, porcentajes de cobertura ni plazos de convocatoria. Las ayudas al autoconsumo se convocan y agotan por comunidad autónoma, cambian de un ejercicio a otro y sus condiciones son muy específicas. Publicar una cifra concreta sería inventarse el precio final de tu instalación, que es exactamente el error que se comete una y otra vez en este sector.
Lo que sí podemos decirte con seguridad es qué tipos de vía suelen existir y dónde se comprueban:
- Convocatorias autonómicas de energías renovables y eficiencia energética. Son la vía principal. Las gestiona el organismo energético de cada comunidad y se publican en el boletín oficial autonómico. Suelen ser de concurrencia, con presupuesto limitado y plazo de solicitud acotado.
- Programas de ámbito estatal canalizados a través del IDAE. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía publica los programas vigentes y sus bases. Es la fuente que debes consultar antes que cualquier resumen de terceros, este incluido.
- Bonificaciones municipales en el IBI y en el ICIO. Dependen de la ordenanza fiscal de cada ayuntamiento, no son automáticas y suelen exigir solicitud expresa dentro de un plazo. Se consultan en la ordenanza publicada por tu ayuntamiento.
- Incentivos fiscales en el Impuesto sobre Sociedades. Existen mecanismos relacionados con la amortización de inversiones en instalaciones que usan energía procedente de fuentes renovables, pero su vigencia y sus requisitos han cambiado en distintos ejercicios. Es una consulta para tu asesor fiscal con la normativa del ejercicio en que vayas a invertir, no para un artículo.
Dos advertencias que valen más que cualquier cifra
La primera: en la mayoría de convocatorias, iniciar la obra antes de presentar la solicitud deja la inversión fuera de la ayuda. No es un tecnicismo, es la causa más frecuente de denegación. Si vas a solicitar una ayuda, no firmes el inicio de los trabajos hasta comprobar qué dice la base reguladora concreta sobre el momento elegible.
La segunda: el Plan MOVES III no financia instalaciones fotovoltaicas. Es un programa de movilidad eléctrica, dirigido a la adquisición de vehículos eléctricos y a la infraestructura de recarga. Circula por muchos sitios la idea de que cubre placas solares o bombas de calor, y no es así. Si una empresa te lo ofrece como argumento de venta, tienes un motivo sólido para desconfiar del resto de su propuesta.
Como criterio general: cualquier ayuda que te mencionen debe poder verificarse en el texto de la convocatoria vigente, con su órgano convocante y su plazo. Pide el enlace. Si la respuesta es un porcentaje redondo sin norma detrás, no hay ayuda, hay un argumento comercial.
Mantenimiento, garantías y vida útil
Una instalación fotovoltaica tiene poco mantenimiento comparada con casi cualquier otro equipo industrial, pero «poco» no es «ninguno», y las instalaciones que rinden por debajo de lo previsto suelen serlo por descuido, no por defecto de fábrica.
Qué incluye un contrato de mantenimiento razonable
- Revisión visual y mecánica: estado de módulos, apriete de fijaciones, integridad de la estructura, estanqueidad de las perforaciones y estado de las canalizaciones.
- Revisión eléctrica: comprobación de protecciones, medidas de aislamiento, revisión de conexiones y de cuadros.
- Termografía: detecta puntos calientes en módulos y conexiones antes de que se conviertan en avería o en riesgo de incendio.
- Limpieza: su frecuencia depende del entorno. Una nave junto a una cantera, una zona agrícola con polvo o un área con mucha deposición de aves necesita mucha más que un polígono limpio con lluvias regulares.
- Análisis de datos de producción: comparar lo producido con lo esperado mes a mes es lo que permite detectar un string caído o un módulo degradado. Sin este punto, el contrato es una visita anual y poco más.
- Tiempos de respuesta ante avería, con compromiso escrito y, si es posible, penalización.
Recuerda también las verificaciones e inspecciones periódicas que el reglamento electrotécnico exige a determinadas instalaciones, y comunica la instalación a tu compañía de seguros: una modificación relevante en la cubierta y en la instalación eléctrica que no se ha declarado es un problema el día del siniestro.
Garantías: separa las tres
Hay tres garantías distintas y conviene no mezclarlas en la conversación. La del fabricante del módulo (producto y rendimiento). La del fabricante del inversor, con sus años y sus posibles extensiones de pago. Y la de la instalación y el montaje, que responde la empresa que ejecuta y que cubre lo que suele fallar de verdad: filtraciones, estructura, conexiones y puesta en marcha. Pide las tres por escrito, con plazos y con el procedimiento de reclamación.
Un apunte jurídico que se confunde a menudo: la garantía legal de tres años del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, reformado por el Real Decreto-ley 7/2021, protege a consumidores. En una compra entre empresas rige lo pactado en el contrato y, en su defecto, el Código de Comercio, con plazos de reclamación por vicios sensiblemente más cortos. Es decir: en un proyecto industrial, tu garantía es la que hayas negociado y firmado. Léela antes, no después.
Cómo elegir instaladora y qué debe incluir el presupuesto
Los criterios que de verdad discriminan no son los que suelen destacarse en un folleto.
- Habilitación de empresa instaladora en baja tensión y, según el alcance, en alta tensión. Pide el número de registro y compruébalo.
- Seguro de responsabilidad civil vigente, con la póliza y el recibo, y con capital suficiente para el valor de tu nave y de lo que hay dentro.
- Situación de la empresa: certificado de estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social. Es lo mismo que exigirías a cualquier contratista.
- Quién ejecuta realmente. Si va a haber subcontratación, quiérela por escrito, con la documentación de coordinación de actividades empresariales y las altas del personal que va a pisar tu cubierta. En subcontratación en construcción tienes el detalle de lo exigible.
- Ingeniería propia o subcontratada, y quién firma el proyecto y el certificado.
- Referencias verificables de instalaciones del mismo tipo de cubierta y rango de potencia. No una lista de logos: nombre, ubicación y contacto al que puedas llamar.
- Continuidad. La instalación va a durar décadas. Una empresa que lleva meses operando puede hacer un buen trabajo, pero el compromiso de mantenimiento a diez años vale lo que valga la empresa dentro de diez años.
Lista de comprobación del presupuesto
| Bloque | Debe aparecer | Señal de alarma |
|---|---|---|
| Potencia | Pico en continua y nominal en alterna, con el ratio justificado | Solo un número de kilovatios sin especificar cuál |
| Generador | Número de módulos, potencia unitaria, fabricante y ficha técnica adjunta | «Módulos de primera marca» |
| Inversores | Cantidad, modelo, arquitectura y ubicación prevista | Modelo por determinar tras la firma |
| Estructura | Tipo de anclaje o lastre, material y cálculo estructural referenciado | Ninguna mención a la verificación de la cubierta |
| Eléctrico | Secciones, canalizaciones, protecciones y longitud de trazado | Partida única de «instalación eléctrica» |
| Producción | Estimación anual con herramienta, parámetros y pérdidas asumidas | Una cifra redonda sin metodología |
| Tramitación | Acceso y conexión, licencia, CIE, registro y contrato de compensación | «Gestiones incluidas» sin detallar cuáles |
| Cubierta | Tratamiento de amianto si procede, líneas de vida, reparaciones previas | Se resuelve «si hiciera falta» durante la obra |
| Garantías | Producto, rendimiento, inversor y montaje, cada una con su plazo | Una garantía global de X años sin desglose |
| Plazos | Calendario por fases y qué ocurre si se incumple | Plazo estimado sin consecuencia contractual |
| Pagos | Hitos ligados a entregables verificables | Un porcentaje alto por adelantado a la firma |
| Postventa | Alcance del mantenimiento, tiempos de respuesta y titularidad del sistema de monitorización | Cuenta de monitorización a nombre de la instaladora |
Si te falta personal técnico propio para llevar esta revisión, contratar unas horas de una ingeniería independiente para leer las ofertas suele salir mucho más barato que descubrir el problema con la obra empezada. Y si lo que buscas es empresas de instalación de placas solares en España o entender cómo se estructura el montaje, tenemos el montaje de placas solares paso a paso y la guía de instalación solar de autoconsumo.
Errores frecuentes que salen caros
Dimensionar por superficie disponible
«Tenemos cuatro mil metros de cubierta, pongamos todo lo que quepa». Es el error más caro y el más común. Si tu curva no absorbe esa generación, cada módulo añadido a partir de cierto punto rinde a precio de excedente, no de ahorro.
Confundir potencia contratada con potencia generada
La fotovoltaica reduce la energía que compras, pero solo reduce el término de potencia si tus puntas coinciden con la generación. Antes de prometerte nada sobre la potencia contratada, alguien tiene que haber mirado en qué hora ocurren tus máximos.
Dejar la tramitación fuera del contrato
Una instalación montada y sin legalizar es un activo bloqueado: no puedes acogerte a compensación, tienes un problema con el seguro y otro con cualquier inspección. Que la tramitación esté dentro del alcance, con hitos y responsable.
Comprar por precio por kilovatio pico
Es la métrica que más se usa y la que menos informa, porque no distingue entre una cubierta limpia y otra que necesita refuerzo, ni entre una oferta con tramitación incluida y otra sin ella. Compara alcances, no ratios.
No guardar la documentación
Proyecto, certificado de instalación, permisos, actas, fichas técnicas, garantías y credenciales de monitorización. Todo en una carpeta con acceso de la empresa, no solo en el correo del jefe de mantenimiento que se irá algún día. Si te sirve, en Ofizio publicamos plantillas de documentos para ordenar este tipo de expedientes.
Olvidar el plan de crecimiento
Si prevés electrificar procesos, instalar recarga de vehículos o ampliar turnos, dilo antes del diseño. Dejar previsión de canalización, espacio en cuadro y margen en el punto de conexión cuesta poco al principio y muchísimo después.
Preguntas frecuentes sobre instalación fotovoltaica industrial
¿Qué es una instalación fotovoltaica industrial?
Es una instalación de generación solar conectada a la red interior de una empresa y dimensionada para cubrir parte de su consumo eléctrico propio. Se diferencia de la doméstica por la potencia, por la tarifa de acceso del suministro y por unos trámites de legalización que normalmente incluyen permiso de acceso y conexión.
¿Cuánto cuesta una instalación fotovoltaica industrial?
No existe un precio por kilovatio pico aplicable a cualquier nave, y desconfía de quien te lo dé antes de ver tu cubierta. El coste depende del tipo de cubierta, del refuerzo estructural, de la distancia hasta el cuadro general, de la arquitectura de inversores y del alcance de la tramitación. La única cifra fiable es la de dos o tres presupuestos comparados sobre el mismo pliego y con la producción estimada calculada con la misma herramienta.
¿Cuánto se ahorra realmente?
El ahorro es proporcional a la energía que consumes en el mismo momento en que la generas. Una actividad diurna y continua aprovecha una fracción muy alta; una actividad nocturna o de fin de semana, mucho menos, aunque el consumo anual sea el mismo. Sin la curva horaria real no hay estimación honesta posible.
¿Qué es la compensación simplificada de excedentes?
Es el mecanismo por el que la comercializadora descuenta en tu factura el valor de la energía que has vertido a la red. Se liquida dentro del propio periodo de facturación y el saldo no puede superar el coste de la energía consumida en ese periodo, así que no genera derecho a cobro ni se acumula de un mes para otro.
¿El Plan MOVES III financia placas solares?
No. MOVES III es un programa de movilidad eléctrica orientado a vehículos eléctricos y a puntos de recarga. No financia instalaciones fotovoltaicas ni bombas de calor. Las ayudas al autoconsumo se canalizan por otras vías, principalmente convocatorias autonómicas, y hay que comprobar la que esté vigente en tu comunidad.
¿Cuánto tarda el proceso completo?
El montaje suele ser la parte corta. Lo que marca el calendario son los permisos de acceso y conexión, la licencia municipal y el registro autonómico, y esos plazos varían mucho entre territorios y distribuidoras. Pide a la instaladora un calendario por fases y pregúntale expresamente qué hitos no dependen de ella.
¿Necesito permiso de acceso y conexión?
Con carácter general sí, en un proyecto industrial. La exención prevista para instalaciones de hasta quince kilovatios en suelo urbanizado con dotaciones y servicios se queda corta para la mayoría de naves. Planifica asumiendo que lo necesitas.
¿Puedo instalar si soy inquilino de la nave?
Puedes, si el contrato de arrendamiento lo permite y el propietario lo autoriza por escrito. Los puntos que hay que dejar cerrados son la propiedad de la instalación al terminar el arrendamiento, quién responde de daños en cubierta, y qué ocurre si se resuelve el contrato antes de haber amortizado la inversión.
¿Merecen la pena las baterías en una nave?
Depende del perfil. En actividad diurna, la mayor parte de la generación ya se autoconsume y la batería aporta poco frente a su coste. Gana sentido cuando hay consumo nocturno relevante, penalizaciones recurrentes por exceso de potencia, procesos sensibles a microcortes o diferencias horarias de precio muy marcadas.
¿Qué pasa si mi cubierta tiene fibrocemento?
Se trata como material con amianto salvo prueba en contrario. No se perfora ni se manipula: la retirada la hace una empresa inscrita en el registro correspondiente, con plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral y gestión reglada del residuo. Exige esa partida desglosada en el presupuesto y no aceptes resolverlo «sobre la marcha».
¿Se puede compartir la instalación con otras empresas del polígono?
Sí, mediante autoconsumo colectivo, repartiendo la generación por coeficientes acordados entre los participantes y cumpliendo los criterios de proximidad que fija la norma. Requiere acuerdo firmado por todos y comunicación conjunta a la distribuidora, y cualquier cambio posterior de coeficientes se notifica.
¿Qué mantenimiento necesita y cuánto dura?
Necesita revisión visual y mecánica, revisión eléctrica, termografía, limpieza adaptada al entorno y, sobre todo, análisis mensual de la producción frente a lo esperado. La vida útil de los módulos se cuenta en décadas con degradación progresiva; el inversor es el equipo que con más probabilidad habrá que sustituir antes del final de la vida de la planta, así que inclúyelo en tus números desde el principio.
¿Y si mi empresa se traslada o vende la nave?
Es una pregunta que hay que hacerse antes de invertir, no después. Parte de la instalación es desmontable y reutilizable, pero el desmontaje tiene coste y la estructura y la obra no se recuperan. Si el horizonte en el inmueble es corto, valora fórmulas de cesión de cubierta o arrendamiento en lugar de la compra.