Respuesta directa: una instalación fotovoltaica aislada es un sistema solar sin conexión a la red de distribución, en el que los paneles cargan un banco de baterías a través de un regulador y un inversor entrega corriente alterna a los consumos. No se dimensiona por potencia pico sino por consumo diario en vatios hora y por días de autonomía, y el cálculo se hace con la irradiación del mes más desfavorable del invierno, no con la media anual. En España la ejecuta y certifica una empresa instaladora habilitada conforme al Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (Real Decreto 842/2002) y a su ITC-BT-40 sobre instalaciones generadoras.
Qué es una instalación fotovoltaica aislada y en qué se diferencia de la conectada
Una instalación aislada, u off-grid, resuelve un problema muy concreto: dar electricidad donde no hay red, o donde traerla cuesta más que generarla. Cortijos, masías, refugios, casetas de riego, bombeos agrícolas, estaciones de telecomunicación, casas de campo sin acometida, embarcaciones y autocaravanas. El rasgo que lo define todo es la ausencia de punto de conexión: no hay una distribuidora detrás que cubra lo que falte a las siete de la tarde de un día de niebla. Lo que consumes tiene que haberse generado y almacenado antes.
Esa diferencia parece obvia y sin embargo explica casi todas las decisiones de diseño. En una instalación conectada con excedentes, el error de cálculo se traduce en una factura algo mayor o en unos excedentes que se compensan peor. En una aislada, el error de cálculo se traduce en que el frigorífico se apaga en enero. Por eso el criterio de diseño no es el rendimiento medio, sino la garantía de suministro en el peor escenario razonable.
Conviene separar bien tres conceptos que en el lenguaje comercial se mezclan. Autoconsumo conectado sin excedentes es una instalación enchufada a la red que incorpora un sistema antivertido para no inyectar nada: sigue estando conectada y sigue teniendo contrato de suministro. Autoconsumo conectado con excedentes vierte lo que sobra y puede acogerse a compensación simplificada. Aislada es otra cosa: no hay contrato, no hay vertido, no hay compensación y no hay respaldo. Quien te venda una aislada hablándote de compensación de excedentes está mezclando dos productos distintos.
| Aspecto | Instalación aislada | Autoconsumo conectado con excedentes |
|---|---|---|
| Punto de conexión y contrato | No existe: sin acometida ni comercializadora | Existe: contrato de suministro y relación con la distribuidora |
| Criterio de dimensionado | Consumo diario y días de autonomía en el mes peor | Perfil de consumo anual y ratio de autoconsumo |
| Almacenamiento | Obligatorio: el banco de baterías es el corazón del sistema | Opcional: la red actúa de respaldo |
| Consecuencia de infradimensionar | Cortes de suministro y degradación acelerada de baterías | Mayor consumo de red y menor ahorro |
| Marco de referencia | REBT (RD 842/2002) e ITC-BT-40, normativa urbanística | REBT más RD 244/2019 sobre autoconsumo conectado |
| Compensación de excedentes | No aplica: el excedente se pierde o se desvía a cargas secundarias | Compensación simplificada según contrato |
| Gestión del sobrante | Se aprovecha con cargas diferibles: bombeo, ACS, riego | Se vierte a la red |
Hay un matiz intermedio que cada vez se ve más: las instalaciones híbridas con conexión de respaldo, donde existe red pero se quiere autonomía frente a cortes. Ahí el equipo es parecido al de una aislada, pero jurídicamente sigue siendo autoconsumo conectado y le aplica todo el régimen administrativo correspondiente. Si tu vivienda tiene acometida, aunque sea mala, casi siempre sale mejor una híbrida que renunciar a la red.
La pregunta útil antes de pedir presupuesto no es «cuántos paneles necesito», sino «cuántos vatios hora gasto al día en enero y cuántos días quiero aguantar sin sol». Quien responde a la primera sin preguntar la segunda no está dimensionando, está vendiendo material.
Dimensionado real: consumo diario y días de autonomía
El error más repetido en este mercado es dimensionar por potencia pico. Alguien dice «quiero 3 kW» y recibe un presupuesto de 3 kWp de paneles con unas baterías cualesquiera. La potencia pico no dice nada sobre si vas a tener luz: describe cuánto puede generar el campo solar en condiciones estándar de ensayo, que son condiciones de laboratorio a 1.000 W/m² y 25 °C de célula. Lo que determina si el sistema funciona es la energía diaria y la capacidad de almacenamiento.
Paso 1: la auditoría de consumos, receptor a receptor
Se hace una tabla con cada aparato, su potencia en vatios, las horas de uso al día y el resultado en vatios hora. Frigorífico, iluminación, bomba de agua, televisión, portátil, router, lavadora, herramientas. Dos detalles que se olvidan siempre: los consumos fantasma en espera, que en una vivienda con muchos equipos suman una parte nada despreciable del total diario, y el propio autoconsumo del inversor, que gasta aunque no haya nada enchufado. En una instalación aislada, un inversor que se queda encendido toda la noche puede llevarse una fracción real de la batería.
Con los receptores electromecánicos hay que anotar además la potencia de arranque. Un motor de bomba o el compresor de un frigorífico piden durante un instante bastante más de lo que consumen en régimen. Eso no cambia la energía diaria, pero sí condiciona la potencia del inversor y su capacidad de sobrecarga momentánea.
Paso 2: los días de autonomía
La autonomía es cuántos días completos quieres poder funcionar sin que entre nada de sol. Un uso de fin de semana con generador de apoyo se conforma con poco. Una vivienda habitual en zona con inviernos nublados necesita más. Un repetidor de telecomunicaciones sin acceso en invierno, más todavía. Cada día de autonomía multiplica el banco de baterías, así que aquí es donde se decide buena parte del presupuesto. La decisión honesta es elegir la autonomía en función de lo que pasa si te quedas sin energía, no en función de lo que cuesta la batería.
Paso 3: la capacidad útil del banco, no la nominal
La capacidad que necesitas no es el consumo por los días de autonomía, sin más. Hay que dividir por la profundidad de descarga admisible de la tecnología elegida y por el rendimiento del conjunto. Un banco de plomo del que solo puedes extraer con seguridad la mitad de su capacidad necesita el doble de kilovatios hora nominales que uno de litio que admite descargas mucho más profundas. Por eso comparar baterías por su capacidad nominal es engañoso: lo comparable es la energía útil por ciclo y el número de ciclos que aguanta a esa profundidad.
Al resultado hay que añadirle las pérdidas del camino: rendimiento de carga y descarga de la batería, rendimiento del regulador, rendimiento del inversor, caídas en el cableado, suciedad y temperatura de los módulos. Sumadas, esas pérdidas hacen que la energía que llega al enchufe sea sensiblemente menor que la que produce el campo solar. Un diseño que no aplique un factor de pérdidas global se queda corto sistemáticamente.
Paso 4: el campo fotovoltaico
Solo ahora se calcula la potencia de paneles: la que hace falta para reponer, en el mes de referencia, la energía consumida más las pérdidas. Se usa el concepto de horas de sol pico del mes peor, que son las horas equivalentes de irradiación a 1.000 W/m² en el plano de los módulos. Si necesitas reponer una cantidad determinada de vatios hora y en diciembre tu emplazamiento da pocas horas sol pico, el campo tendrá que ser mayor que el que saldría con la media anual.
Y una advertencia práctica: en aislada suele compensar sobredimensionar algo el campo solar respecto al mínimo teórico. Los paneles son hoy la parte proporcionalmente más barata del conjunto y un exceso de generación reduce el tiempo que el banco pasa a media carga, que es lo que más envejece a las baterías de plomo. El sobrante puede desviarse a cargas diferibles.
El invierno manda: dimensionar por el mes peor con PVGIS
Este es el punto que casi nadie cuenta y el que separa una instalación que funciona de una que da disgustos. La irradiación solar no se reparte por igual a lo largo del año: en la península, el mes de diciembre recibe una fracción de lo que recibe julio sobre un mismo plano, y además los días son más cortos y hay más probabilidad de secuencias largas de cielo cubierto. Si dimensionas con la media anual, estás construyendo un sistema que sobra en verano y falla justo cuando más se enciende la luz.
La herramienta de referencia para consultar la irradiación real de un emplazamiento es PVGIS, el sistema de información geográfica fotovoltaica del Joint Research Centre de la Comisión Europea. Es pública, gratuita y permite obtener la irradiación mensual sobre plano inclinado para unas coordenadas concretas, con la inclinación y el azimut que elijas. Tiene además un módulo específico para sistemas aislados con batería. Lo relevante es que da datos por mes, que es lo que necesitas, y no una cifra anual agregada.
La inclinación no es la misma que en una instalación conectada
En una instalación conectada a red interesa maximizar la producción anual, así que la inclinación óptima ronda la latitud del lugar con ajustes. En una aislada interesa maximizar la producción del mes peor, y eso desplaza el óptimo hacia inclinaciones más verticales, porque el sol de invierno está mucho más bajo. Un campo más tumbado producirá más en agosto, cuando ya te sobra, y menos en enero, cuando te falta. Es la diferencia entre optimizar la media y optimizar el mínimo.
La orientación al sur geográfico sigue siendo la referencia, y las desviaciones penalizan. En emplazamientos con obstáculos, la sombra de un árbol o de un alero a media mañana de diciembre hace más daño que la misma sombra en junio, porque el recorrido del sol es más bajo y más corto. Un estudio de sombras hecho sobre la trayectoria solar de invierno evita sorpresas.
Regla práctica: si tu instalador ha dimensionado con la irradiación media anual, pídele que rehaga el cálculo con la de diciembre y enero. La diferencia entre ambos cálculos es, literalmente, la diferencia entre tener luz en Navidad o tener un generador rugiendo en el patio.
El mes crítico no siempre es diciembre
En emplazamientos de montaña con nieve persistente sobre los módulos, o en zonas de niebla de inversión térmica en valles interiores, el mes crítico puede ser enero o incluso febrero. Y si el consumo no es constante todo el año, el mes que manda no es el de menos sol, sino el de peor relación entre consumo y generación. Una casa que solo se usa en verano tiene su mes crítico en verano. Un bombeo de riego, también. El cálculo correcto compara mes a mes lo que necesitas con lo que produces, y se queda con el peor cociente.
El banco de baterías: plomo, AGM, GEL y LiFePO4
El acumulador es la pieza que más condiciona el coste, la vida útil y la fiabilidad. También es donde más marketing hay. Las familias que se manejan en aislada son básicamente dos: plomo-ácido en sus variantes y litio ferrofosfato.
Plomo-ácido abierto (estacionarias, tipo OPzS)
Son vasos de 2 V que se conectan en serie hasta la tensión del sistema. Admiten muchos ciclos si se trabajan con descargas moderadas y toleran bien el régimen de carga lenta. A cambio piden mantenimiento real: reposición de agua destilada, control de densidad del electrolito, cargas de igualación periódicas y un local ventilado, porque durante la carga desprenden hidrógeno. No son una batería para un armario cerrado dentro de la vivienda.
AGM y GEL (plomo sellado, sin mantenimiento)
Ambas son plomo-ácido con el electrolito inmovilizado, en fibra de vidrio absorbente (AGM) o gelificado (GEL). No hay que reponer agua y la emisión de gas es mucho menor, lo que permite instalarlas en espacios más discretos. La AGM acepta corrientes de carga y descarga más altas; la GEL suele comportarse mejor en ciclado profundo y con temperaturas elevadas. Las dos son más caras que la abierta a igual capacidad y, en general, aguantan menos ciclos que una estacionaria bien mantenida.
LiFePO4 (litio ferrofosfato)
Es la opción que domina las instalaciones nuevas de cierta entidad. Sus ventajas de diseño son concretas: admite profundidades de descarga mucho mayores, con lo que la capacidad nominal necesaria baja bastante; acepta corrientes de carga altas, así que aprovecha mejor las ventanas cortas de sol invernal; no sufre por quedarse a media carga, mientras que el plomo se sulfata si permanece descargado; y su rendimiento de ida y vuelta es superior. Pesa y ocupa menos por kilovatio hora útil. La contrapartida es el precio de compra y la necesidad de un BMS que gestione el equilibrado de celdas y proteja de sobrecarga, sobredescarga y temperatura. Y un aviso importante: la carga a temperaturas bajo cero daña las celdas de litio, por lo que en emplazamientos fríos hay que prever calefacción del compartimento o un BMS que bloquee la carga en frío.
| Criterio | Plomo abierto (OPzS) | AGM | GEL | LiFePO4 |
|---|---|---|---|---|
| Profundidad de descarga habitual de diseño | Moderada, se trabaja lejos del vaciado | Media | Media | Alta: aprovecha gran parte de la nominal |
| Ciclos | Muchos si el ciclo es poco profundo | Los más limitados del grupo | Intermedios | Los más altos del grupo a igual profundidad |
| Mantenimiento | Agua destilada, densidad, igualación | Ninguno | Ninguno | Ninguno, pero exige BMS |
| Ubicación | Sala ventilada obligatoria | Espacio ventilado | Espacio ventilado | Interior, con control de temperatura |
| Tolerancia a quedarse descargada | Mala: se sulfata | Mala | Mala | Buena |
| Comportamiento en frío | Pierde capacidad | Pierde capacidad | Pierde capacidad | No debe cargarse bajo cero sin protección |
| Coste inicial por kWh nominal | Bajo | Medio | Medio-alto | Alto |
| Coste por kWh realmente utilizable a lo largo de su vida | Medio | Alto | Alto | Bajo |
La comparación honesta no es el precio de compra sino el coste por kilovatio hora entregado durante toda la vida del banco. Una batería barata que admite pocos ciclos y que solo deja usar una fracción de su capacidad puede acabar saliendo más cara que una de litio, sobre todo si hay que reemplazarla a mitad del recorrido. Para hacer bien esa cuenta necesitas dos datos de la ficha técnica del fabricante: la curva de ciclos frente a profundidad de descarga y la capacidad a la tasa de descarga que vas a usar de verdad, no a la tasa de ensayo que luce mejor.
Detalles de montaje que cuestan dinero cuando se ignoran
- No mezcles baterías de distinta antigüedad, capacidad, tecnología o fabricante en el mismo banco: la peor marca el ritmo y arrastra a las demás.
- Cablea en simétrico. Si las conexiones de entrada y salida no recorren caminos equivalentes por todas las ramas, unas baterías trabajan más que otras y el conjunto envejece de forma desigual.
- Compensa la temperatura. Las tensiones de carga del plomo dependen de la temperatura; una sonda que corrija el punto de consigna alarga la vida del banco.
- Protege con fusible lo más cerca posible del borne positivo. Un cortocircuito en un banco de baterías entrega corrientes enormes.
- Instala un monitor de baterías con derivador de intensidad. Sin medir el estado de carga real se navega a ciegas, y en aislada eso se paga.
Reguladores de carga: PWM frente a MPPT
El regulador es el equipo que gestiona la carga del banco desde el campo solar y evita que se sobrecargue. Hay dos tecnologías y la diferencia no es de matiz.
PWM: sencillo y limitado
Un regulador PWM conecta y desconecta el panel contra la batería mediante modulación por ancho de pulso. En la práctica, arrastra la tensión del panel hasta la tensión del banco. Si el panel tiene su punto de máxima potencia a una tensión bastante superior a la de la batería, toda esa diferencia se desperdicia: el panel entrega su corriente pero a una tensión menor de la que podría, y la potencia perdida no se recupera. Por eso el PWM solo tiene sentido con módulos de tensión adaptada, los llamados paneles «de 12 V» de 36 células, en sistemas pequeños y con tiradas de cable cortas.
MPPT: seguimiento del punto de máxima potencia
Un regulador MPPT incorpora un convertidor continua-continua que busca de forma activa el punto de la curva del panel donde el producto de tensión por corriente es máximo, y convierte el exceso de tensión en corriente adicional hacia la batería. Las consecuencias prácticas son tres. Primera: puedes usar módulos estándar de 60 o 72 células, que son los que tienen mejor precio por vatio. Segunda: puedes montar cadenas en serie a tensión alta, lo que reduce la corriente en el tramo largo de cable y permite secciones más finas. Tercera, y la que más importa en aislada: el MPPT rinde especialmente bien con frío y baja irradiación, porque la tensión del panel sube al bajar la temperatura, justo la situación de una mañana despejada de enero.
| Criterio | PWM | MPPT |
|---|---|---|
| Principio de funcionamiento | Iguala la tensión del panel a la de la batería | Busca el punto de máxima potencia y convierte tensión en corriente |
| Paneles compatibles | Solo de tensión adaptada al banco (36 células) | Estándar de 60 y 72 células, y cadenas en serie |
| Aprovechamiento en frío y cielo cubierto | Pobre | Claramente superior |
| Sección de cable en tiradas largas | Mayor, por trabajar a baja tensión | Menor, gracias a la tensión de cadena |
| Precio del equipo | Bajo | Superior |
| Escenario donde compensa | Sistemas mínimos: caseta, valla, señalización | Prácticamente todo lo demás |
Al elegir el modelo hay que revisar dos límites de la ficha: la tensión máxima de circuito abierto admisible en la entrada, que debe calcularse con la temperatura mínima histórica del emplazamiento porque el frío eleva la tensión del panel, y la corriente máxima de carga que puede entregar al banco. Un MPPT que se queda corto de corriente recorta la producción en las horas centrales del día y no lo notarás hasta que revises el histórico.
Inversores: onda senoidal pura frente a onda modificada
El inversor convierte la corriente continua del sistema en corriente alterna a 230 V. La distinción que hay que tener clara es la forma de onda que entrega.
La onda senoidal pura reproduce la forma de onda de la red. Cualquier aparato diseñado para funcionar enchufado a la red funciona igual de bien con ella. La onda modificada (a veces vendida como «cuasi-senoidal») es una aproximación escalonada, más barata de generar, que se comporta de forma muy distinta con determinadas cargas.
Por qué la onda modificada estropea equipos
Los problemas no son teóricos. En motores y transformadores, el contenido armónico de la onda escalonada provoca calentamiento adicional y ruido audible: un motor que zumba y se calienta más de lo normal acorta su vida. En electrónica con fuente conmutada, algunos diseños toleran mal los flancos abruptos y envejecen antes o directamente no arrancan. Los equipos con control de velocidad o regulación por fase —variadores, reguladores de intensidad de iluminación, herramientas con electrónica— suelen comportarse de forma errática. Los relojes y temporizadores que se sincronizan con el paso por cero de la onda pueden desajustarse. Y los equipos médicos domiciliarios, cargadores de baterías de litio y aparatos con placas de inducción quedan fuera de discusión: onda pura o nada.
El diferencial de precio entre un inversor de onda modificada y uno de onda pura equivalente es mucho menor que el coste de reponer un frigorífico. En una vivienda, la onda modificada no es una alternativa razonable. Puede tener sentido en un uso muy acotado y con cargas resistivas conocidas, del tipo una bombilla y un cargador tosco en un cobertizo, y poco más.
Cómo se elige la potencia del inversor
Se dimensiona por la potencia simultánea máxima que puedes tener funcionando a la vez, no por la suma de todo lo que hay en la casa, y se comprueba que su capacidad de sobrecarga momentánea cubra los arranques de motores. Un inversor demasiado grande para el consumo real es un problema, no una garantía: su autoconsumo en vacío es mayor y, en una instalación aislada, ese gasto permanente se descuenta de la batería las veinticuatro horas del día. Muchos modelos incorporan un modo de reposo que solo despierta el inversor cuando detecta una carga; con consumos muy pequeños de espera puede no activarse bien, así que conviene mirar ese detalle.
La otra decisión es si conviene un inversor-cargador, que integra inversor, cargador de baterías y conmutación automática con generador o con red de respaldo. Simplifica el cableado, permite la función de apoyo del generador en los picos y evita duplicar equipos. En instalaciones aisladas con grupo electrógeno es casi siempre la elección correcta.
Tensión de sistema 12/24/48 V y sección de cable
La tensión del banco de baterías es una decisión temprana y difícil de revertir, porque condiciona el regulador, el inversor y todo el cableado de continua. El razonamiento es de física elemental: la potencia es tensión por corriente, así que a igual potencia, doblar la tensión reduce a la mitad la corriente. Y como las pérdidas en el cable crecen con el cuadrado de la corriente, esa reducción a la mitad divide las pérdidas por cuatro. Trabajar a tensión alta significa cables más finos, bornes más pequeños, fusibles más manejables y menos calor.
| Tensión del banco | Tipo de instalación donde encaja | Consecuencia práctica |
|---|---|---|
| 12 V | Autocaravana, embarcación pequeña, caseta, señalización | Mucho material disponible en continua, pero corrientes altas y cables gruesos en cuanto sube la potencia |
| 24 V | Refugio, vivienda de uso ocasional, bombeo pequeño | Buen equilibrio entre disponibilidad de equipos y corriente manejable |
| 48 V | Vivienda habitual aislada, taller, explotación agrícola | Corrientes bajas, mejor rendimiento y la oferta de inversores-cargadores de calidad se concentra aquí |
Un criterio práctico: si la potencia de inversor que necesitas supera lo que resulta cómodo mover a 12 V, sube a 24 V, y si supera lo que resulta cómodo a 24 V, sube a 48 V. Y si dudas entre dos, piensa en la instalación que tendrás dentro de cinco años, no en la de hoy. Cambiar la tensión del sistema más adelante obliga a sustituir regulador, inversor, protecciones y buena parte del cable: es prácticamente rehacer la instalación.
Cómo se calcula la sección del cable
En continua manda la caída de tensión, no la intensidad admisible. La sección se obtiene de la expresión clásica para corriente continua:
S = (2 × L × I × ρ) / ΔV
donde S es la sección en mm², L la longitud del tramo en metros (el factor 2 contempla ida y vuelta), I la corriente en amperios, ρ la resistividad del conductor y ΔV la caída de tensión admitida en voltios.
En una instalación aislada se trabaja con caídas de tensión muy pequeñas en los tramos de continua, bastante por debajo de lo que se toleraría en una instalación conectada, porque un porcentaje de caída sobre 12 V son décimas de voltio y esas décimas alteran el punto de carga de la batería. El tramo más sensible es siempre el que va del regulador al banco: ahí la caída falsea la lectura de tensión y el regulador termina la carga antes de tiempo. Las secciones concretas, el tipo de aislamiento y las condiciones de instalación de cada tramo salen del REBT y de sus instrucciones técnicas complementarias, y las fija el proyectista o la empresa instaladora.
Aparte de la sección, hay tres cosas que se descuidan y provocan la mayoría de las averías tontas: usar cable solar con aislamiento resistente a rayos ultravioleta en los tramos a la intemperie, apretar los bornes con el par correcto —una conexión floja calienta, se oxida y acaba fallando— y proteger cada tramo con su fusible o magnetotérmico de continua, que no es lo mismo que uno de alterna: cortar un arco en continua es más difícil y exige aparamenta específica.
El generador de apoyo y los sistemas híbridos
Dimensionar una instalación aislada para cubrir el 100 % del consumo en el peor mes con el peor año meteorológico sale carísimo, porque obliga a construir el sistema para un escenario que se da unos pocos días al año. La alternativa razonable es dimensionar para cubrir la práctica totalidad del año y resolver esos días excepcionales con un grupo electrógeno de apoyo.
El generador no se dimensiona por el consumo de la casa, sino por la corriente de carga que quieres inyectar al banco más los consumos que estén funcionando en ese momento. Un grupo trabajando muy por debajo de su carga nominal consume proporcionalmente más y se ensucia; uno demasiado justo se ahoga. En bancos de plomo, la corriente de carga recomendada se sitúa en una fracción de la capacidad nominal que indica el fabricante, y pasarse acorta la vida del banco.
Con un inversor-cargador, el arranque puede ser automático por umbral de estado de carga, con horario programado para no despertar a nadie de madrugada, y con función de apoyo que suma la potencia del grupo a la de la batería en los picos. Esa función evita tener que comprar un grupo sobredimensionado solo por un arranque puntual.
La otra vía de apoyo es la hibridación con otra fuente renovable. Un aerogenerador pequeño tiene sentido en emplazamientos con recurso eólico contrastado y su curva estacional suele complementar bien a la solar, porque el viento abunda cuando el sol escasea. Pero requiere estudio de recurso real, mantenimiento mecánico y control de vertido de excedente a carga resistiva; sin recurso medido, es una fuente de decepciones. La microhidráulica, donde hay salto y caudal permanente, es la fuente más regular de todas y la que mejor se combina con un banco pequeño.
Qué cuesta y qué mueve el precio de verdad
Aquí toca ser claro: no existe un precio de referencia útil para «una instalación aislada», porque el mismo consumo diario puede resolverse con presupuestos muy distintos según la autonomía exigida, la tecnología de batería, la accesibilidad del emplazamiento y la obra civil necesaria. Cualquier cifra cerrada que leas sin conocer tu consumo y tu ubicación es publicidad, no un presupuesto. Lo que sí se puede explicar es qué mueve el precio, para que sepas dónde vas a decidir tú.
Los factores que más pesan, de mayor a menor
- Los días de autonomía. Es la palanca más cara del proyecto. Cada día adicional multiplica la capacidad del banco y arrastra consigo regulador, protecciones y espacio. Pasar de una autonomía corta a una amplia puede doblar el coste del sistema sin cambiar un solo panel.
- La tecnología de batería. El litio ferrofosfato tiene un precio de compra claramente superior al plomo a igual capacidad nominal, pero necesita menos capacidad nominal para la misma energía útil y dura más ciclos. La comparación correcta se hace sobre la vida completa, incluyendo el reemplazo previsible del banco de plomo.
- El consumo diario y su perfil. No es lo mismo una vivienda con cocina eléctrica, agua caliente sanitaria eléctrica y aire acondicionado que una que resuelve calor y cocina con gas o biomasa. Cambiar un solo consumo grande de eléctrico a térmico puede reducir el sistema entero.
- La estructura y la obra civil. Un campo sobre cubierta accesible no cuesta lo mismo que uno sobre estructura a suelo con cimentación, ni que uno en una parcela a la que hay que abrir camino. Las zanjas, las canalizaciones largas y las casetas para equipos suman.
- La accesibilidad y la distancia. Los desplazamientos del equipo instalador a un emplazamiento remoto, y el transporte del material, se repercuten. También el mantenimiento posterior.
- El grado de monitorización y automatismo. Un sistema con monitor de baterías, telemetría y arranque automático de generador es más caro y más fácil de conservar en buen estado.
Cómo pedir presupuestos que puedas comparar. Entrega a cada empresa la misma tabla de consumos y el mismo requisito de autonomía, y exige que el presupuesto detalle: potencia pico y modelo de módulos, capacidad nominal y útil del banco con la tecnología concreta, modelo de regulador con su corriente máxima, modelo y potencia del inversor con su forma de onda, esquema unifilar, protecciones, y si incluye o no la tramitación del certificado de instalación. Sin ese detalle, dos presupuestos con el mismo importe pueden ser sistemas completamente distintos. Pide al menos tres y desconfía del que no visita el emplazamiento.
Sobre el retorno de la inversión hay que decir algo incómodo: en una instalación verdaderamente aislada, la comparación no es contra la factura de la luz, porque no hay factura. La comparación es contra el coste de traer la red hasta la parcela, que en emplazamientos remotos puede ser muy superior, o contra el coste de generar con combustible durante años, sumando combustible, mantenimiento, portes y ruido. Planteado así, la fotovoltaica aislada suele ganar con holgura en emplazamientos sin acometida; lo que casi nunca compensa es desconectarse voluntariamente de una red que ya tienes en la puerta.
Marco legal: REBT, ITC-BT-40 y empresa instaladora habilitada
Una instalación aislada no está en un limbo normativo por el hecho de no conectarse a la red. Es una instalación eléctrica de baja tensión y le aplica el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, aprobado por el Real Decreto 842/2002, junto con sus instrucciones técnicas complementarias. La que regula específicamente los sistemas de generación es la ITC-BT-40, sobre instalaciones generadoras de baja tensión, que distingue entre generadores aislados y generadores que pueden funcionar en paralelo con la red y fija los requisitos de protección y de puesta a tierra correspondientes.
Quién puede ejecutar y certificar
La ejecución corresponde a una empresa instaladora habilitada en baja tensión, inscrita en el registro del órgano competente en materia de industria de la comunidad autónoma. Es esa empresa la que emite el certificado de instalación eléctrica —el documento que popularmente se llama boletín— y la que lo presenta ante la administración autonómica cuando procede. Ese certificado es lo que después te van a pedir para la cédula de habitabilidad, para un seguro, para una licencia de actividad o simplemente para acreditar que lo que tienes montado cumple. Según la potencia y el tipo de local, puede exigirse además proyecto o memoria técnica de diseño firmada por técnico competente.
Qué NO se aplica a una aislada
El Real Decreto 244/2019, que regula las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica, es la norma de referencia del autoconsumo conectado a red: define las modalidades con y sin excedentes, el mecanismo de compensación simplificada y la relación con la distribuidora y la comercializadora. Una instalación sin punto de conexión no encaja en ese esquema y no se le puede pedir el trámite ni prometer sus beneficios. Si un comercial te ofrece compensación de excedentes para una instalación aislada, está describiendo un producto que no es el tuyo.
Lo que sí sigue aplicando, además del REBT, es el resto del bloque habitual: la normativa urbanística y de licencias del ayuntamiento, que puede exigir comunicación previa o licencia de obra según el tipo de estructura; las limitaciones de suelo no urbanizable y las de protección patrimonial o paisajística donde existan; y el Código Técnico de la Edificación en lo que afecte a la seguridad estructural y a la salubridad cuando el campo se monta sobre un edificio. La colocación de una estructura sobre cubierta puede requerir además la conformidad de la comunidad de propietarios si el inmueble es compartido.
Baterías y residuos
El banco de baterías genera dos obligaciones que la gente descubre tarde. La primera es de seguridad: local o armario adecuado, ventilación cuando la tecnología lo requiera, y protección frente a cortocircuito, con la aparamenta específica para corriente continua. La segunda es de gestión de residuos: las baterías son residuos peligrosos y deben entregarse a un gestor autorizado o al punto limpio, con su justificante. El instalador que retira un banco viejo debería entregarte el documento correspondiente.
Un presupuesto de instalación aislada que no menciona quién emite el certificado de instalación eléctrica ni si hay memoria técnica de diseño es un presupuesto incompleto. No es un trámite burocrático: es lo que te permite demostrar, ante un seguro o ante un comprador, que la instalación de tu casa es legal.
Ayudas y subvenciones: qué aplica y qué no a una aislada
Este apartado suele estar lleno de humo, así que conviene ordenarlo con cuidado y sin prometer nada.
Primero, una aclaración que se repite mal por todas partes: el Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica, destinado a la adquisición de vehículos eléctricos y a la instalación de puntos de recarga. No financia instalaciones fotovoltaicas, ni aisladas ni conectadas. Si has leído lo contrario en algún sitio, incluida una versión anterior de esta misma página, era un error.
Segundo, el grueso de las ayudas al autoconsumo de los últimos años vino del programa de incentivos ligado al autoconsumo y al almacenamiento con fondos europeos de recuperación, articulado mediante real decreto y gestionado por las comunidades autónomas mediante sus propias convocatorias. Dos hechos hay que tener presentes antes de contar con ese dinero: los fondos están agotados o las convocatorias cerradas en la mayoría de comunidades, y los programas de ese paquete se diseñaron pensando en instalaciones conectadas a la red, de modo que una instalación aislada puede quedar directamente fuera del objeto de las bases. No es una cuestión de porcentajes: es una cuestión de si tu instalación entra o no en el ámbito de la convocatoria.
Tercero, existen vías que en algunos territorios y en algunos supuestos sí han alcanzado a instalaciones aisladas, normalmente por otro camino: líneas autonómicas de desarrollo rural o de electrificación de explotaciones agrarias, ayudas a la rehabilitación energética de edificios cuando la actuación forma parte de una intervención mayor, o bonificaciones municipales en el impuesto sobre bienes inmuebles o en el de construcciones, instalaciones y obras, que dependen de la ordenanza fiscal de cada ayuntamiento y varían enormemente. También hay deducciones autonómicas en el tramo del IRPF en algunas comunidades. Ninguna de estas vías es automática ni universal.
Cómo comprobarlo sin llevarte un disgusto: localiza la orden o resolución de convocatoria publicada en el boletín oficial que corresponda (BOE para la norma estatal, boletín autonómico para la convocatoria) y lee tres cosas: el objeto, para ver si una instalación sin conexión a red entra; los beneficiarios, para ver si tu situación encaja; y el plazo y la dotación, para ver si sigue viva. Comprueba también si las bases exigen no haber iniciado la obra antes de presentar la solicitud, porque empezar antes suele significar quedarse fuera aunque el resto encaje. Y no aceptes un presupuesto con el precio ya rebajado «con la subvención incluida»: pide el importe real y trata la ayuda como lo que es, una posibilidad que se confirma cuando se resuelve.
Sobre el impuesto indirecto, dos precisiones que afectan al importe final. La ejecución de obra en vivienda puede acogerse a tipos reducidos cuando se cumplen los requisitos de la normativa del IVA, y no siempre se cumplen: depende de quién contrata, del uso del inmueble, de la antigüedad y del peso de los materiales aportados. Y en Canarias no se aplica IVA sino IGIC, con sus propios tipos, así que cualquier presupuesto peninsular que hable de «IVA reducido de obra» está mal trasladado a las islas. Ceuta y Melilla tienen su propio impuesto sobre la producción, los servicios y la importación.
Garantías: la legal de 3 años y la comercial del fabricante
Hay dos garantías distintas y conviene no confundirlas, porque protegen cosas diferentes y se reclaman a personas diferentes.
La garantía legal de conformidad
Es la que te da la ley frente al vendedor. Desde la reforma introducida por el Real Decreto-ley 7/2021, para los bienes adquiridos a partir del 1 de enero de 2022 el plazo es de tres años desde la entrega, no dos. Durante ese periodo, si el producto no es conforme, tienes derecho a su puesta en conformidad —reparación o sustitución— y, en los supuestos que la norma prevé, a la reducción del precio o a la resolución del contrato. La reclamación se dirige al vendedor, que es quien responde, sin que pueda derivarte al fabricante como única vía.
La garantía comercial del fabricante
Es un compromiso adicional y voluntario que ofrece el fabricante, y nunca puede reducir tus derechos legales. En fotovoltaica tiene una particularidad que conviene entender: en los módulos solares suele desdoblarse en dos coberturas distintas. Una es la garantía de producto, que cubre defectos de fabricación y del material. Otra es la garantía de rendimiento o de potencia, que compromete que el panel conservará al menos un determinado porcentaje de su potencia nominal transcurridos ciertos años, reconociendo así la degradación natural del silicio. Son plazos y porcentajes que fija cada fabricante en su hoja de garantía y que varían entre marcas y gamas: consúltalos en el documento del modelo concreto antes de firmar, y no des por bueno lo que diga un folleto comercial.
En baterías y en inversores, la garantía comercial suele venir condicionada al cumplimiento de unas condiciones de instalación y uso: rangos de temperatura, parámetros de carga, número de ciclos o energía total procesada, y a veces registro del producto dentro de un plazo. Instalar fuera de esas condiciones puede dejarte sin cobertura del fabricante, aunque no afecte a tus derechos legales frente al vendedor.
Lo que debes guardar
- Factura de compra de cada equipo, con fecha y descripción.
- Certificado de instalación eléctrica emitido por la empresa instaladora habilitada, y memoria técnica o proyecto si procede.
- Esquema unifilar y ficha de los parámetros de carga configurados en el regulador y el inversor.
- Hojas de garantía de fabricante de módulos, baterías, regulador e inversor.
- Documentación del contrato de instalación, con el alcance de la mano de obra y el plazo de garantía del propio trabajo.
Mantenimiento y errores que arruinan una instalación aislada
Una instalación aislada bien diseñada da poco trabajo, pero no cero. Y los fallos más caros casi nunca son averías espectaculares: son decisiones de diseño que se pagan tres inviernos después.
Rutinas de mantenimiento
- Limpieza de módulos. Con agua y sin productos abrasivos, y a primera hora, nunca sobre el vidrio caliente. En zonas con polvo, polen o cercanía al mar, la frecuencia sube.
- Revisión de sombras. La vegetación crece. Una rama que en marzo no molestaba puede estar cortando la producción de diciembre.
- Apriete y estado de conexiones. Bornes de batería, conectores del campo solar, terminales del regulador. El calor y los ciclos térmicos aflojan.
- Baterías. En plomo abierto, nivel de electrolito y densidad, más cargas de igualación según indique el fabricante. En litio, comprobar que el BMS no está registrando desequilibrios de celda.
- Lectura del monitor. Revisar periódicamente el estado de carga mínimo alcanzado y la energía acumulada. Una tendencia a la baja en el mínimo diario es la primera señal de que el sistema se está quedando corto.
- Grupo electrógeno. Aceite, filtros y arranques periódicos aunque no se use. Un grupo que solo arranca cuando hace falta es un grupo que no arranca cuando hace falta.
Los errores que más se repiten
- Dimensionar por la media anual. Ya lo hemos visto: garantiza un sistema que falla en invierno.
- Comprar baterías por capacidad nominal sin mirar la profundidad de descarga admisible ni la curva de ciclos.
- Ahorrar en el inversor con onda modificada y descubrir el error a través de los electrodomésticos.
- Elegir 12 V para un sistema que va a crecer, y tener que rehacer el cableado dos años después.
- Regular mal los parámetros de carga. Las tensiones de absorción y flotación son específicas de cada batería. Dejar los valores de fábrica de un regulador con una batería distinta es una de las causas más habituales de muerte prematura del banco.
- No prever el crecimiento del consumo. El sistema se dimensiona para lo que hay y luego llegan un congelador, una bomba nueva y un coche eléctrico.
- Instalar sin empresa habilitada y quedarse sin certificado, con el problema apareciendo el día que hay que acreditar la instalación ante un seguro o un comprador.
- No medir nada. Sin monitor de baterías no sabes en qué estado real trabaja el banco y lo descubres cuando ya está dañado.
Si estás valorando el salto, empieza por lo aburrido: la tabla de consumos y el número de días de autonomía que necesitas de verdad. Con esos dos datos ya puedes hablar de tú a tú con cualquier instalador, y detectar en el primer minuto a quien te está vendiendo material en lugar de resolverte un problema. Si además tu caso tiene red disponible en la puerta, compáralo antes con una instalación de autoconsumo conectada, que juega en otra liga de coste.
Preguntas frecuentes sobre instalaciones fotovoltaicas aisladas
¿Qué es una instalación fotovoltaica aislada?
Es un sistema fotovoltaico sin conexión a la red de distribución: los paneles cargan un banco de baterías a través de un regulador y un inversor convierte esa energía en corriente alterna para los consumos. Al no existir punto de conexión, no hay compensación de excedentes ni contrato con comercializadora, y toda la energía que se consume tiene que haberse generado y almacenado antes.
¿Cómo se dimensiona: por potencia pico o por consumo?
Por consumo diario en vatios hora y por días de autonomía, nunca por potencia pico. Primero se calcula el consumo medio diario del mes más desfavorable, luego se fija la autonomía deseada y se dimensiona el banco de baterías, y solo al final se calcula el campo de paneles necesario para reponer ese consumo con la irradiación de ese mismo mes.
¿Por qué hay que dimensionar por el mes de invierno y no por la media anual?
Porque una instalación aislada no tiene red que la respalde: si en diciembre el sistema no repone lo que gastas, las baterías se descargan progresivamente y te quedas sin suministro. La irradiación de diciembre es muy inferior a la de julio en toda España, así que dimensionar por la media anual garantiza un sistema que funciona en verano y falla en invierno. La irradiación mensual por ubicación e inclinación se consulta en PVGIS, la herramienta del Joint Research Centre de la Comisión Europea.
¿Qué batería conviene: plomo-ácido, AGM, GEL o LiFePO4?
Depende del uso y del presupuesto. Las de plomo abierto estacionarias admiten muchos ciclos si se descargan poco, pero exigen mantenimiento y sala ventilada. AGM y GEL no necesitan reposición de agua pero aceptan menos ciclos. El LiFePO4 permite descargas mucho más profundas y más ciclos, acepta cargas rápidas y no sufre por quedarse a media carga, a cambio de un precio de compra superior y de necesitar un BMS. Compara siempre la curva de ciclos frente a profundidad de descarga de la ficha técnica, no el precio por kilovatio hora nominal.
¿Qué es la profundidad de descarga y por qué manda tanto?
La profundidad de descarga es el porcentaje de la capacidad nominal que realmente extraes en cada ciclo. La capacidad útil de un banco es la nominal multiplicada por esa profundidad, así que dos baterías con los mismos kilovatios hora nominales pueden dar energía aprovechable muy distinta. Además, cuanto más profundo es el ciclo menos ciclos aguanta la batería: el número de ciclos siempre va referido a una profundidad concreta.
¿Regulador PWM o MPPT?
MPPT en casi cualquier instalación que no sea testimonial. El PWM iguala la tensión del panel a la de la batería y desaprovecha la diferencia, por lo que solo rinde con paneles de tensión adaptada a la del banco. El MPPT busca el punto de máxima potencia y convierte el exceso de tensión en corriente, lo que permite usar paneles estándar de 60 o 72 células, montar cadenas en serie con cable más fino y aprovechar mejor los días fríos y nublados, que es justo cuando una instalación aislada sufre.
¿Puedo usar un inversor de onda modificada para ahorrar?
No es recomendable. La onda modificada es una aproximación escalonada a la senoidal y provoca calentamiento y ruido en motores y transformadores, errores en electrónica sensible y fallos en equipos con control de velocidad o con fuentes conmutadas exigentes. La diferencia de precio frente a un inversor de onda senoidal pura se pierde en la primera avería de un electrodoméstico. Para una vivienda, onda pura siempre.
¿A qué tensión de sistema conviene trabajar: 12, 24 o 48 V?
Cuanto mayor es la potencia, mayor debe ser la tensión. A igual potencia, doblar la tensión reduce a la mitad la corriente y con ello las pérdidas y la sección de cable. Los 12 V se reservan para sistemas muy pequeños de autocaravana o caseta, 24 V para instalaciones intermedias y 48 V para viviendas con consumos serios. Cambiar de tensión más adelante obliga a sustituir regulador, inversor y buena parte del cableado, así que conviene acertar al principio.
¿Qué normativa se aplica a una instalación aislada en España?
El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, aprobado por el Real Decreto 842/2002, y en particular la ITC-BT-40 sobre instalaciones generadoras de baja tensión, además de las instrucciones que correspondan por local y por tipo de canalización. La ejecución y la certificación corresponden a una empresa instaladora habilitada, que emite el certificado de instalación eléctrica y lo tramita ante el órgano competente en industria de la comunidad autónoma.
¿Se aplica el Real Decreto 244/2019 a una instalación aislada?
No en su parte central. El Real Decreto 244/2019 regula las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica conectado a red: modalidades con y sin excedentes, compensación simplificada y relación con la distribuidora. Una instalación sin punto de conexión no encaja en ese esquema, aunque sí le siguen aplicando las obligaciones eléctricas y de seguridad del REBT y la normativa urbanística y municipal.
¿Hay subvenciones para una instalación fotovoltaica aislada?
Hay que comprobarlo caso por caso y con la convocatoria en la mano. Buena parte de los programas de autoconsumo y almacenamiento de los últimos años se diseñaron para instalaciones conectadas a la red, por lo que una instalación aislada puede quedar directamente fuera de las bases; además, los fondos de esas convocatorias están agotados o cerrados en la mayoría de comunidades autónomas. Antes de contar con una ayuda, revisa la orden publicada en el boletín correspondiente y la convocatoria autonómica vigente, y no inicies la obra antes de presentar la solicitud si las bases lo exigen. Y recuerda que el Plan MOVES III es de movilidad eléctrica y no financia fotovoltaica.
¿Qué garantía tienen los equipos de una instalación aislada?
La garantía legal de conformidad es de tres años desde la entrega para los bienes comprados a partir del 1 de enero de 2022, según el Real Decreto-ley 7/2021, y se reclama al vendedor. Es independiente de la garantía comercial del fabricante, que en los módulos suele desdoblarse en una garantía de producto sobre defectos y otra de rendimiento sobre la potencia que conserva el panel con los años. Consulta los plazos concretos en la hoja de garantía del fabricante del modelo que compres y guarda factura y certificado de instalación.
¿Puedo ampliar más adelante una instalación aislada?
Los paneles y los reguladores se amplían con relativa facilidad si la tensión del sistema lo permite y el inversor tiene margen. El banco de baterías es otra historia: añadir baterías nuevas a un banco usado desequilibra el conjunto y la más vieja termina limitando a todas. Si prevés crecimiento, deja margen desde el principio en la tensión del sistema y en la potencia del inversor, y planifica el banco para sustituirlo entero cuando toque.
¿Qué pasa si me quedo sin batería en mitad del invierno?
El inversor desconecta por baja tensión para proteger el banco y te quedas sin suministro hasta que vuelva a entrar generación o arranque el generador de apoyo. Ese corte no es el problema principal: lo grave es lo que ocurre si se repite, porque las descargas profundas reiteradas degradan el banco de forma acelerada, sobre todo en plomo. Si te pasa más de una vez en un invierno, el sistema está mal dimensionado y hay que revisar el cálculo antes de que el banco se estropee.
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