¿Por qué el contrato en prácticas es más que un papel?
Cuando te ofrecen una plaza de prácticas, lo primero que ves es el sueldo o la experiencia que vas a ganar. Sin embargo, el contrato en prácticas es una herramienta legal que define derechos y obligaciones tanto del estudiante como de la empresa. Según el Estatuto de los Trabajadores, estas figuras están reguladas para evitar abusos y garantizar una formación adecuada. Pero hay algo más que cambia el enfoque.
En mi despacho he visto casos en los que la falta de claridad en la duración o en la remuneración genera conflictos que terminan en tribunales. Un joven llamado Alejandro, recién salido de la universidad, firmó un contrato de seis meses sin especificar la jornada. Cuando la empresa le pidió que trabajara 45 horas semanales, él se encontró sin cobertura legal y tuvo que reclamar.
Esta anécdota ilustra que, más allá del aprendizaje, el contrato protege tu tiempo y tu bolsillo. En los siguientes apartados desglosaremos los requisitos legales, la duración máxima, y los puntos críticos que debes revisar antes de firmar.
Requisitos legales imprescindibles del contrato en prácticas
La normativa española establece una serie de requisitos que deben cumplirse para que el contrato sea válido. En primer lugar, el estudiante debe estar matriculado en un programa formativo oficial y el puesto debe estar directamente relacionado con sus estudios. Además, la empresa debe acreditar que la práctica tiene una finalidad formativa y no simplemente cubrir una necesidad productiva.
Y aquí viene lo que nadie cuenta... La Ley de Contratos de Trabajo exige que el convenio incluya una descripción detallada de las tareas, la duración y la compensación económica. En una ocasión, una empresa de marketing digital incluyó en el contrato una cláusula de exclusividad que impedía al estudiante trabajar en otras prácticas. El estudiante, al descubrirlo, tuvo que renunciar a un proyecto freelance que le pagaba 300 € al mes.
Para evitar sorpresas, revisa siempre los siguientes puntos: identificación completa de ambas partes, referencia al programa de estudios, objetivo formativo concreto, jornada máxima (40 h semanales) y remuneración mínima (normalmente el 60 % del Salario Mínimo Interprofesional en 2024, unos 840 € al mes). Si falta alguno, puedes solicitar una corrección antes de firmar.
Duración del contrato: ¿cuánto tiempo es razonable?
La duración del contrato en prácticas está limitada por la legislación. En general, no puede superar los dos años y, en la práctica, la mayoría de los convenios se firman entre tres y doce meses. La duración depende del nivel de estudios: para grados universitarios suele ser de seis a doce meses, mientras que para ciclos formativos de grado medio o superior puede ser de tres a seis meses.
En mi experiencia, he visto empresas que proponen contratos de 18 meses bajo la excusa de “formación continua”. Eso sí, la Ley permite prórrogas solo si se justifican y se pactan por escrito antes de que termine el periodo inicial. Un caso real: Marta, estudiante de ingeniería, firmó un contrato de 12 meses con una startup que, al cumplirse, intentó ampliarlo a 18 sin su consentimiento. Ella tuvo que acudir a la Inspección de Trabajo para que le reconocieran su derecho a decidir.
Es vital que antes de firmar verifiques si el contrato contempla la posibilidad de prórroga y bajo qué condiciones. Si la empresa pretende que la práctica sea indefinida, eso ya no es una práctica, sino un contrato laboral que tiene otras implicaciones.
Remuneración y compensaciones: lo que debes saber
El salario de las prácticas suele generar confusión. La normativa establece un mínimo del 60 % del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para estudiantes universitarios y del 75 % para titulados de ciclos formativos. Con el SMI de 2024 fijado en 1 120 €, la remuneración mínima ronda los 672 € y 840 € al mes, respectivamente. No obstante, muchas empresas añaden complementos como tickets de comida, transporte o vales de compra.
Un dato curioso: en el sector tecnológico, el promedio de remuneración en prácticas supera los 1.200 € mensuales, mientras que en hostelería se sitúa alrededor de 600 €.
- Sector tecnológico: 1.200 € – 1.500 €
- Consultoría: 900 € – 1.100 €
- Administración pública: 650 € – 800 €
En una ocasión, un amigo mío, Carlos, aceptó una práctica en una consultora que le ofrecía 550 € al mes, por debajo del mínimo legal. Al revisar el contrato, descubrió que la empresa había clasificado la posición como “voluntariado” para evadir la normativa. Gracias a la intervención de un abogado laboralista, logró que la empresa ajustara la remuneración a 720 €.
Por tanto, antes de firmar, verifica que la cantidad ofrecida cumple con el porcentaje legal y pregunta por los complementos. Si algo suena demasiado barato, probablemente lo sea.
Jornada y horario: límites y flexibilidad
La jornada máxima permitida en un contrato de prácticas es de 40 horas semanales, distribuidas en un máximo de 8 horas diarias. No obstante, la práctica puede acordarse a tiempo parcial, siempre que se respete el mínimo legal de 20 % del SMI proporcional a la jornada.
En una empresa de arquitectura, un estudiante firmó un contrato a tiempo completo (40 h) pero, después de un mes, le solicitaron trabajar 45 h en una fase de proyecto urgente. Al no haber cláusula de horas extraordinarias, el estudiante quedó sin cobertura. La solución fue negociar un acuerdo de compensación en días libres, pero el caso muestra la importancia de definir claramente el horario.
Si la empresa propone horarios rotativos o turnos nocturnos, asegúrate de que el contrato lo refleje y que se respeten los recargos legales (un 25 % para nocturnos).
Cláusulas que pueden complicar tu experiencia
Algunas cláusulas, aunque legales, pueden resultar problemáticas para el estudiante. Entre las más habituales están la exclusividad, la no competencia y la confidencialidad. La exclusividad impide que el estudiante trabaje en otras prácticas o proyectos remunerados durante el periodo. La no competencia, aunque rara en prácticas, puede limitar futuros empleos en el mismo sector.
En una firma de derecho, una pasante firmó un contrato con cláusula de confidencialidad que, sin especificar límites temporales, le impidió hablar de su experiencia en su currículum. Tras consultar, logramos que la cláusula se modificara para que solo aplicara a información sensible y no a la descripción general de tareas.
Mi recomendación valiente: si una cláusula te parece excesiva, no la aceptes tal cual. Negócialas o pide que se eliminen. Una empresa que se niega a discutir estos puntos probablemente no valore tu formación.
Procedimiento de alta y documentación necesaria
Para formalizar un contrato en prácticas, la empresa debe dar de alta al estudiante en la Seguridad Social y presentar la documentación ante la autoridad laboral. Los documentos habituales son: DNI, certificado de matrícula, plan de formación y el propio contrato firmado por ambas partes.
Un caso reciente: una pyme de logística olvidó registrar al becario en la Seguridad Social durante los primeros 15 días. El becario, al solicitar su parte proporcional de la cotización, se encontró con que la empresa había tenido que pagar una sanción de 1.200 € y el trabajador quedó sin cobertura de salud durante ese periodo. Afortunadamente, la empresa regularizó la situación, pero el incidente retrasó su incorporación.
Por ello, antes de firmar, solicita una copia del justificante de alta y verifica que la empresa cumpla con la normativa. Si no lo hace, puedes rechazar la oferta o exigir que se subsane la falta antes de iniciar.
Comparativa de requisitos y duración según sector
| Sector | Duración típica | Remuneración mínima (€/mes) | Jornada máxima | Cláusulas habituales |
|---|---|---|---|---|
| Tecnología | 6‑12 meses | 1.200 € | 40 h | Confidencialidad, exclusividad limitada |
| Hostelería | 3‑6 meses | 672 € | 30 h | Horarios rotativos, propinas |
| Consultoría | 9‑12 meses | 900 € | 40 h | Exclusividad, confidencialidad |
| Administración pública | 6‑12 meses | 800 € | 35 h | Confidencialidad, no competencia |
Esta tabla muestra que la remuneración y la duración varían significativamente según el sector. No te dejes llevar solo por la marca o el nombre de la empresa; analiza los números.
Cómo negociar tu contrato en prácticas sin miedo
Negociar un contrato puede resultar intimidante, pero con la información adecuada puedes lograr condiciones justas. Primero, revisa el borrador y marca cualquier cláusula que no entiendas. Luego, prepara argumentos basados en la normativa: cita el art. 12 del Estatuto de los Trabajadores y el Real Decreto 592/2014.
En una ocasión, una estudiante de diseño gráfico pidió que se incluyera una cláusula de feedback trimestral. La empresa aceptó, lo que le permitió medir su progreso y obtener una carta de recomendación al final del periodo. Ese pequeño ajuste mejoró su empleabilidad.
Mi consejo práctico: lleva una lista de preguntas a la reunión de firma. Pregunta por la fecha exacta de inicio, la forma de pago (transferencia bancaria, nómina), los complementos (ticket restaurante, vales de transporte) y el plan de formación. Si la empresa muestra flexibilidad, es señal de que valora realmente la experiencia del becario.
Conclusión: protege tu futuro desde el primer día
El contrato en prácticas no es solo un papel que se firma al inicio de la carrera; es el marco legal que garantiza tus derechos y define la calidad de la formación que recibirás. Conocer los requisitos, la duración máxima, la remuneración mínima y las cláusulas críticas te permite evitar el error silencioso que muchos estudiantes cometen al aceptar la primera oferta sin leer.
Recuerda que, como profesional del derecho laboral, siempre recomiendo leer detenidamente, preguntar y, si es necesario, contar con el asesoramiento de un abogado. Una práctica bien estructurada puede ser la puerta de entrada a tu primer empleo fijo; una mal gestionada, una fuente de problemas legales y financieros.
Si quieres profundizar más, visita nuestras plantillas de contrato en prácticas y descarga el modelo certificado por la Dirección General de Trabajo: Plantilla de contrato en prácticas. También puedes consultar nuestro artículo sobre errores comunes en contratos laborales para estar aún mejor preparado.
Preguntas frecuentes sobre que tener en cuenta contrato en practicas requisitos y durac
¿Cuál es la remuneración mínima legal para un contrato en prácticas?
La normativa establece que la remuneración mínima es el 60 % del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para estudiantes universitarios y el 75 % para titulados de ciclos formativos. En 2024 el SMI es 1.120 €, por lo que la práctica debe pagar al menos 672 € o 840 € al mes, según el caso.
¿Puedo trabajar en otra empresa mientras estoy en prácticas?
Depende de lo que diga el contrato. Si incluye una cláusula de exclusividad, estarías limitado a la empresa que te acoge. Sin embargo, la cláusula debe ser razonable y estar justificada por la naturaleza formativa. Si no existe exclusividad, puedes compaginar otras actividades siempre que no superes la jornada máxima legal.
¿Cuánto tiempo puede durar un contrato en prácticas?
La duración máxima es de dos años, aunque la práctica suele durar entre tres y doce meses según el nivel de estudios. Las prórrogas solo son válidas si se pactan por escrito antes de que finalice el periodo inicial y están justificadas por la continuidad formativa.
¿Qué ocurre si la empresa no me da de alta en la Seguridad Social?
La empresa incumple la legislación laboral y puede ser sancionada con multas que superan los 1.000 €. Además, el trabajador queda sin cobertura de salud y sin cotización para futuras pensiones. Ante esta situación, puedes reclamar a la Inspección de Trabajo y exigir la regularización inmediata.